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[PRENSA] Protestas sociales se reactivan en Chile en contra del manejo económico de la pandemia

Publicado en Xinhua

Esta semana se reactivaron las protestas en Chile en rechazo a las medidas económicas ofrecidas por el gobierno, que no logran suplir las necesidades de las familias más pobres durante la mayor crisis sanitaria como consecuencia del coronavirus, de acuerdo con los expertos.

Mientras Santiago permanece confinado, centenares de personas han salido de sus casas a reclamar contra la insuficiente ayuda de las autoridades y la falta de acceso a bienes esenciales, lo que «solo traerá hambre y miseria a las poblaciones», señaló a la prensa una dirigenta de la comuna El Bosque, en el sur de la ciudad, área cuyo índice de pobreza supera la media nacional.

«Hay mucha gente que si no trabaja, no come, era lógico que esto sucediera en Chile, un país en el cual existe un 30 por ciento de empleo informal, que seguramente ha aumentado drásticamente en el último tiempo, entonces iban a ir apareciendo más problemas sociales», dijo a Xinhua la socióloga y académica de la Universidad de Chile, Emmanuelle Barozet.

Se suma «el hacinamiento, hay muchos problemas de acceso a la vivienda, lo que hace más difícil mantener la distancia social para evitar el contagio, por lo que hay una situación de bastante desesperación», declaró la investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) de dicha casa de estudios.

Cuando Chile se acerca al pico de los contagios por COVID-19, con más de 53.000 casos, 544 muertos y un aumento exponencial de los positivos, los cacerolazos han resurgido en diversos puntos de la capital, junto con los disturbios en las zonas periféricas.

Barozet habló de «motines del hambre», con una «cara distinta» a las manifestaciones que hicieron estallar la peor crisis social en octubre del año anterior, contra la desigualdad y el sistema económico neoliberal instalado en el país austral, que fue acallada por la llegada del COVID-19, en marzo pasado.

«Ahora vemos que son familias que no tienen cómo alimentarse, que no pueden salir, entonces eso ha aumentado el malestar. Tal es que se pueden generar motines espontáneos, que han sido reprimidos por las fuerzas del orden como hemos visto», sostuvo Barozet, respecto de lo ocurrido en sectores como La Pintana y El Bosque, cuyos manifestantes fueron querellados por el gobierno.

Por otra parte, la socióloga y académica de la Universidad de Santiago (Usach), Lucía Dammert, explicó que la ampliación de cuarentenas en sectores populares, «repercute en que la gente perciba una progresiva disminución de sus posibilidades para conseguir recursos económicos que le permitan, por ejemplo, cumplir con el pago de sus servicios básicos».

Señaló que «la única forma de evitar un estallido mayor es que el gobierno entregue, directamente, mayores niveles de financiamiento, además de comida».

La multiplicación de las ollas de comida populares y la constante solicitud de los alcaldes motivó un anuncio de parte del Ejecutivo sobre la repartición de 2,5 millones de canastas con mercadería comestible. Esta medida, se sumó a la anterior promulgación de un ingreso familiar de emergencia de unos 79 dólares y otra serie de bonos dirigidos a la población más pobre.

Sin embargo, diversos expertos y parlamentarios consideraron «insuficientes» los aportes estatales para paliar los efectos económicos de la emergencia sanitaria, que ha paralizado gran parte de la actividad comercial del país, lo que a su vez ha impactado en el empleo.

En esta línea, el senador opositor Guido Girardi explicó que «si no acompañamos las cuarentenas con recursos adecuados para que las personas se puedan quedar confinadas y sin salir en busca del sustento, no se podrán cumplir».

«Se necesita hoy el mayor apoyo social posible para que la cuarentena sea viable», particularmente en la región Metropolitana, que concentra el 77 por ciento de los casos del país y la mayor cantidad de muertes, añadió.

Desde el Ejecutivo han anticipado que el pico de la enfermedad se acerca, por lo que han ampliado las medidas restrictivas, principalmente en la capital, con más de siete millones de personas en cuarentena total y el sistema sanitario copado al 91 por ciento.

También han pronosticado un alza en el desempleo, superior al 8,2 por ciento actual, y una abrupta caída en la economía del país este año, en torno al 4,5 por ciento, de acuerdo con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El ministro de Salud, Jaime Mañalich, reconoció este miércoles que «estamos viviendo lo que denominamos una pandemia social. Produce pérdida de empleos, falta de recursos y lo peor, produce hambre».

En ese escenario, aseguró que «el presidente está tomando una serie de medidas para que el hambre no golpee a los más desposeídos».

 

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