La discusión sobre cuándo termina la vida laboral se repite hoy en varios países europeos, empujada por poblaciones que envejecen y sistemas de pensiones bajo presión financiera.
El gobierno alemán estudia vincular su edad legal de jubilación con la esperanza de vida a partir de 2032. La propuesta proviene de una comisión de expertos convocada por el propio gobierno y plantea una regla de dos por uno: por cada año adicional de esperanza de vida, ocho meses irían a trabajo y cuatro a pensión. Las proyecciones sitúan la edad de retiro cerca de los 67,5 años en 2041. Es una discusión que atraviesa a los países con poblaciones envejecidas, que, desde comienzos de siglo vienen desincentivando la jubilación anticipada y promoviendo carreras laborales más largas. En Chile la pregunta se plantea en condiciones distintas, marcadas por el monto de las pensiones.
Este escenario sirve de ocasión para revisar investigaciones de COES sobre envejecimiento y retiro laboral realizadas por Ignacio Cabib. Como integrante del equipo directivo del Centro y académico del Instituto de Sociología y de la Escuela de Salud Pública de la Pontificia Universidad Católica de Chile, ha trabajado esa pregunta durante años con métodos longitudinales y datos comparados entre países. Actualmente es investigador principal del Fondecyt Regular 1260169 (2026-2030), sobre jubilación parcial y empleo en personas mayores. Buena parte de esa investigación examina el supuesto que sostiene reformas como la alemana.
En su libro Avoiding Retirement in Chile. Extending Working Lives in an Uncertain and Precarious Context (Routledge, 2025), Cabib aborda los límites del modelo de retiro tradicional y las tensiones entre las expectativas normativas y las realidades vividas. Indaga en la dificultad creciente de financiar el retiro de una población cuya expectativa de vida en buena salud aumenta, mientras las tasas de fertilidad disminuyen. En el caso chileno, muestra que la tasa de participación laboral de personas mayores de 65 años pasó de cerca del 16% al 25,4% en las últimas dos décadas, una de las cifras más altas de América Latina, y que en Santiago más de la mitad de esa población trabajó al menos un año o más después de los 65. El libro analiza las estrategias que las personas despliegan a lo largo de la vida frente a las necesidades y riesgos asociados a los cuidados, la capacitación y la salud en un contexto liberal. También examina cómo se relacionan dichas estrategias con las percepciones que hoy tienen las personas mayores sobre el retiro definitivo e irreversible del mercado del trabajo.
Con Nicky Le Feuvre y Stefanie König, Ignacio Cabib amplió la mirada al género. El artículo Gendered retirement pathways across lifecourse regimes (2023), sigue a 1.594 mujeres y 1.105 hombres de once países durante doce años en torno a la edad legal de pensión, y muestra que las rutas de retiro divergen de manera considerable entre países y que el peso de la educación sobre las diferencias de género cambia según el contexto institucional.
Junto a Isabel Baumann, en el estudio Retirement trajectories in countries with flexible retirement policies but different welfare regimes (2021), Cabib comparó trayectorias de retiro en dos regímenes socialdemócratas, Suecia y Dinamarca, y dos liberales, Chile y Estados Unidos. Los autores concluyen que las políticas de jubilación flexible, por sí solas, no muestran un efecto que incite a prolongar la vida laboral, y que el régimen de bienestar incide de manera sustantiva en la participación laboral en la vejez. En los regímenes liberales, además, las condiciones de salud adversas son más frecuentes entre quienes se retiran temprano.
Con Ariel Azar, Andrés Biehl, Eric Mautz, Juan Pablo Ormeño y Martina Yopo-Díaz, Cabib llevó la pregunta al terreno comparado en Gendered adulthood trajectories and extended working lives across liberal regime countries (2026). El estudio reconstruye historias de vida armonizadas para explorar la asociación entre patrones de empleo y familia en la adultez y la prevalencia, duración y diversidad de las vidas laborales extendidas más allá de la edad legal de pensión, en cuatro países predominantemente liberales: Inglaterra, Suiza, Estados Unidos y Chile, sobre cohortes nacidas entre 1944 y 1954, con trayectorias reconstruidas desde los 15 hasta los 65 años, en muestras de 4.006 personas en Estados Unidos, 3.083 en Inglaterra, 1.143 en Suiza y 802 en Chile. El contraste es elocuente: mientras el 60 por ciento de los chilenos trabajó al menos un año después de la edad legal de retiro, solo alrededor de un cuarto lo hizo en Inglaterra y Estados Unidos, y apenas un 10 por ciento en Suiza. El hallazgo central es que las trayectorias de empleo (a diferencia de las de pareja y fecundidad) cumplen un papel significativo en la prevalencia, la duración y la diversidad del empleo en la vejez en los cuatro países: el empleo continuo a tiempo completo durante la adultez se asocia fuertemente con seguir trabajando a tiempo completo después de la edad de pensión, mientras que quienes tuvieron historias erráticas o de tiempo parcial tienden a prolongar su vida laboral en empleos también parciales. Dicho de otro modo, la vida laboral extendida hereda las desigualdades acumuladas antes de ella.
En Beyond Work–Life Balance: Multilevel Strategies Across the Life Course of Older Women Who Remain in Work in Chile (2026), escrito con Juan Pablo Ormeño, Andrés Biehl y Martina Yopo-Díaz, el foco se desplaza hacia cómo se sostiene ese trabajo cuando no hay soportes institucionales que lo respalden. A partir de 46 entrevistas biográficas retrospectivas a mujeres mayores económicamente activas en Chile, los autores muestran que la conciliación bajo escasez institucional no es un “equilibrio” estable, sino un proceso acumulativo y dependiente de reservas, marcado por umbrales de agotamiento y reposición a lo largo del curso de vida. El artículo identifica tres mecanismos mediante los cuales las mujeres sostienen el empleo más allá de la edad legal de jubilación: la secuenciación (ordenar temporalmente salidas, reducciones y reingresos), la superposición (apilar trabajo remunerado con cuidados, manejo de la salud y aprendizaje) y la conversión de recursos (transformar un recurso en otro, por ejemplo ingresos en tiempo de cuidado o microtiempos en habilidades). Cuando los apoyos formales son fragmentarios, la conciliación descansa más en la flexibilidad discrecional de las organizaciones, la redistribución familiar y la improvisación corporal, la superposición acelera el agotamiento y la secuenciación tiende a ocurrir mediante salidas del mercado laboral y reingresos informales antes que mediante ajustes protegidos dentro del empleo.
Una tercera investigación, Simultaneous employment and depressive symptom trajectories around retirement age in Chile (2022), realizada con Ariel Azar y Josefa Guerra, incorpora la dimensión de salud mental. El estudio examina trayectorias simultáneas de empleo y sintomatología depresiva en dos grupos de chilenos antes y después de la edad estándar de jubilación (uno de 56 a 65 años y otro de 66 a 75 al inicio del período), con datos representativos de la población y métodos longitudinales. Los resultados más relevantes apuntan a que las trayectorias definidas por el empleo permanente se acompañan de menos síntomas depresivos que aquellas que indican retiro o inactividad, pero las trayectorias que combinan empleo y ausencia de síntomas depresivos son seguidas principalmente por personas con posiciones sociales y de salud aventajadas al inicio del período. De ahí la advertencia de los autores: las políticas públicas que buscan promover la salud mental de las personas mayores mediante su integración laboral arriesgan forzar a trabajar por más tiempo a quienes han acumulado desventajas sociales y de salud a lo largo del curso de vida.
Leídos en conjunto, estos trabajos no responden si Alemania debe o no elevar su edad de jubilación, pero sí identifican los supuestos que una regla como la propuesta deja sin examinar.
El primero es que elevar la edad legal desplaza efectivamente la salida del mercado laboral. La evidencia comparada sugiere que la edad legal opera sobre un terreno ya modelado por la biografía laboral previa. Es decir, más que las trayectorias de pareja o fecundidad, son las trayectorias de trabajo pasadas las que influyen profundamente en el empleo posterior a la edad de pensión, de modo que el empleo continuo a tiempo completo predice seguir trabajando a tiempo completo, mientras que las historias erráticas o parciales conducen a formas parciales de extensión. Una regla automática vinculada a la esperanza de vida fija un umbral común para trayectorias que no lo son. La consecuencia previsible no es que todos trabajen más, sino que la distancia entre quienes pueden y quienes no pueden hacerlo se traduzca en pensiones más desiguales.
El segundo supuesto es que la capacidad de prolongar la vida laboral es un atributo individual. El caso chileno muestra que es, más bien, una construcción sostenida en el tiempo y en condiciones frágiles. Esto es, la participación laboral se mantiene mediante estrategias secuenciadas, superpuestas y de conversión de recursos desplegadas en los planos institucional, relacional y corporal, y su durabilidad no depende de la ausencia de crisis, sino de la capacidad de reponer reservas y reabrir vías de conversión en el momento oportuno. Cuando esas reservas se agotan, la salida ocurre igual, solo que sin protección. Esto explica por qué la brecha entre edad legal y edad efectiva de retiro (que los propios artículos de prensa señalan como problema pendiente en Alemania) no es una anomalía administrativa, sino el resultado predecible de trasladar al individuo un ajuste que el diseño institucional no absorbe.
El tercer supuesto es que trabajar más tiempo es, en sí mismo, beneficioso. Aquí la evidencia obliga a distinguir asociación de causa. Si bien las trayectorias de empleo permanente se acompañan de menos síntomas depresivos que las de retiro o inactividad, quienes combinan empleo y ausencia de síntomas son sobre todo hombres, personas con mayor educación, con pareja, con menor carga de enfermedades crónicas y con mayores ingresos. El bienestar observado en quienes siguen trabajando describe, en buena medida, a quienes llegaron en mejores condiciones a esa etapa. Universalizar la prolongación a partir de ese dato invierte la inferencia.
La diferencia entre Chile y Alemania no está, entonces, en la dirección del cambio, sino en aquello que el cambio presupone. Alemania discute cómo repartir años adicionales de longevidad entre trabajo y retiro. Chile lleva dos décadas haciendo ese reparto sin haberlo decidido, empujado por pensiones insuficientes. Chile ha visto un aumento del empleo posterior al retiro pese a la ausencia de incentivos institucionales fuertes, lo que ofrece a Europa un anticipo útil, esto es, que una regla previsional puede producir extensión laboral sin producir seguridad social. La pregunta pertinente no es cuántos meses de cada año adicional de esperanza de vida se asignan al trabajo, sino qué condiciones (salud, empleo disponible, cuidados, adaptación de puestos, reconocimiento de la formación) hacen que esos meses sean efectivamente trabajables, y para quiénes. Sin esa segunda pregunta, la primera solo redistribuye el costo hacia quienes menos margen tienen para absorberlo.
Publicaciones citadas
¿Incrementar la edad legal de jubilación y extender la trayectoria laboral? Apuntes para la discusión sobre empleo en personas mayores en Chile
Madero-Cabib, I., Palomo Vélez, R., Jofré Bustos, M. S. · 2019 · Artículo de revista
Revista Latinoamericana de Derecho Social, núm. 29, pp. 145-175
https://coes.cl/publicaciones/incrementar-la-edad-legal-de-jubilacion-y-extender-la-trayectoria-laboral-apuntes-para-la-discusion-sobre-empleo-en-personas-mayores-en-chile/
DOI: 10.22201/iij.24487899e.2019.29.13903
Retirement Trajectories in Countries with Flexible Retirement Policies but Different Welfare Regimes
Baumann, I., Madero-Cabib, I. · 2021 · Artículo de revista
Journal of Aging & Social Policy, 33(2), pp. 138-160
https://coes.cl/publicaciones/retirement-trajectories-in-countries-with-flexible-retirement-policies-but-different-welfare-state-contexts/
DOI: 10.1080/08959420.2019.1685358
Gendered retirement pathways across lifecourse regimes
Madero-Cabib, I., Le Feuvre, N., König, S. · 2023 · Artículo de revista
Ageing & Society, 43(10), pp. 2394-2423
https://coes.cl/publicaciones/gendered-retirement-pathways-across-life-course-regimes/
DOI: 10.1017/S0144686X21001781
Fuentes de contexto
Alemania estudia retrasar la jubilación más allá de los 67 años y ligarla a la esperanza de vida · Cadena SER · 28.08.2026
https://cadenaser.com/nacional/2026/08/28/alemania-estudia-retrasar-la-jubilacion-mas-alla-de-los-67-anos-y-ligarla-a-la-esperanza-de-vida-cadena-ser/
Alemania se prepara para elevar la edad de jubilación a los 70 años · El Economista · 22.06.2026
https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13981574/06/26/la-reforma-de-las-pensiones-que-deberia-poner-a-toda-europa-en-alerta-alemania-se-prepara-para-elevar-la-edad-de-jubilacion-a-los-70-anos-y-endurecer-las-prestaciones.html
