Han sido motivo de masivas marchas y encendidos debates políticos, sociales e incluso judiciales, tensionando a la sociedad chilena sobre todo en los últimos años. Se trata de la denominada «agenda valórica», cuyos temas serán sin duda uno de los más complejos de discutir durante el proceso constituyente que se avecina en el país.
De acuerdo con la teoría constitucional, este tipo de asuntos están relacionados a la conciencia de las personas, por lo que no siempre hay consenso de cómo definirlos en la legislación. Entre los más mencionados, está el aborto, la eutanasia, la regulación del matrimonio y la familia, y la relación entre las religiones y el Estado.
En ese contexto, distintos expertos y académicos en esta materia comentaron a Emol y al programa Agenda Constitucional de EmolTV sus visiones sobre cómo debe abordarse estas materias en una nueva Constitución, coincidiendo todos en que la clave estará en debatir con altura de miras, de manera serena y tolerante al respecto.
En esa línea, el abogado constitucionalista y académico de la Universidad Diego Portales, Javier Couso, comentó que las diferencias a la hora de tratar esta clase de derechos también se expresan en cómo son regulados entre distintos países, recalcando que no hay una fórmula exacta ni una bala de plata.
«Hay constituciones que dejan esto entregado a la ley, por ejemplo, la Constitución de los EE.UU. no menciona la palabra familia. Entonces, lo hacen y otras no. La de EE.UU. no lidia con esto, pero otras si, como en Chile, donde desde la Constitución de 1925, hay separación formal entre Estado e Iglesia», explicó el también investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES).
En esa línea, también destacó que «la actual Constitución establece que hay que proteger la vida del que está por nacer, pero eso ha sido objeto de distintas interpretaciones. La mitad del Tribunal Constitucional, a propósito de la penalización de tres causales de aborto, decía que esa norma implicaba que no podía haber aborto en caso de violación o inviabilidad del feto, y la otra mitad dijo lo contrario«.
«Entonces, me parecería sano que se zanjara. Yo soy partidario de que la autonomía reproductiva de la mujer debiera tener rango constitucional y eso implicaría que el aborto no estuviera circunscrito solo a tres causales, sino que fuera una decisión propia de la autonomía reproductiva de las mujeres», añadió.
Asimismo, Couso manifestó que «preferiría un minimalismo constitucional en materia de la definición de familia y entregaría al legislador la decisión. O sea, creo que por la vía de la garantía constitucional de la igualdad ante la ley uno debería llegar a que hubiera un matrimonio igualitario, cuyo concepto está íntimamente relacionado con el derecho a la igualdad constitucional, que ya está garantizado en todas las constituciones y en tratados internacionales y que son un límite para el nuevo texto».
«Pero si uno quisiera estar seguro, el matrimonio igualitario quizás debiera asegurarse constitucionalmente, para que no haya dudas. Respecto a la eutanasia, es algo que yo dejaría entregado a la ley, no creo que debiera haber una garantía. Aquí entra el debate de qué tan extensa quiere uno que sea una Constitución», enfatizó.
Cómo resolver los puntos clave
En cuanto a la regulación de la religión, el profesor indicó que en Chile «tenemos una situación que de acuerdo al derecho constitucional comparado calificaría de separación formal de Iglesia y Estado, pero con una cierta prioridad de facto de la Iglesia Católica, que se manifiesta en cuestiones simbólicas como el Tedeum».
«Yo reforzaría la separación y neutralidad absoluta del Estado en relación a todas las visiones. Yo enfatizaría la necesidad de la neutralidad total. O sea, ya hay separación, pero le agregaría una cláusula de neutralidad al Estado en su relación con todas las religiones, eso reforzaría una razonable laicidad que hay en Chile», recalcó.
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