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[PRENSA] Personalidades egocéntricas e individualistas están tras quienes no se cuidan del covid-19

Publicado en El Mercurio

Las personas más inmaduras tienen mayor dificultad para seguir las nuevas normas, dicen los expertos. Además, para algunos es muy difícil asumir esta realidad, donde la solidaridad ahora implica alejarse del otro.

Salir de la casa aunque se los haya detectado positivos, no hacer caso al aislamiento social o decir que hay que seguir haciendo la vida normal, a pesar de la pandemia que cada vez cobra más vidas en el mundo, es una actitud que han tomado algunas personas ante el covid-19.

La actriz Evangeline Lilly es una de ellas. Un tuit en el que dijo que prefiere “libertad sobre la vida”, y que por ello no cumplirá la cuarentena recomendada por las autoridades ante el coronavirus, se volvió

Si bien esta postura puede sorprender —hoy existen más de 454 mil personas infectadas y 20 mil fallecidos a nivel mundial—, los expertos dicen que tiene una explicación.

“El mecanismo social de la generosidad y solidaridad se ha visto empobrecido en las últimas décadas por la cultura del consumismo e individualismo”, dice Solange Anuch, psicóloga de Clínica Alemana. Esto, porque ya no se educa sobre lo que significa la convivencia social y el bienestar del otro, agrega.

Si bien una de las razones de por qué la epidemia del covid-19 en Italia está fuera de control es que al principio hubo decenas de casos no detectados, la actitud de la gente también fue fundamental. Cuando el país ya tenía más de mil contagios confirmados, aún había centros comerciales atestados de gente o cafés repletos.

El sentido de urgencia de un fenómeno como esta pandemia no llega automáticamente a todo el mundo, dice Mauro Basaure, sociólogo de la U. Andrés Bello e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes). “Hay personas que necesitan un incentivo mucho mayor, como que la madre o padre se enferme gravemente, para recién darse cuenta”, agrega.

Tiempos distintos

Durante la primera noche con toque de queda por la emergencia del covid-19 en Chile, 146 personas fueron detenidas en todo el país; en la segunda, 248; y en la tercera, 219. En tanto que en España más de 60 mil personas han sido sancionadas por violar las restricciones de movilidad desde el 15 de marzo pasado.

“En general, nos hemos portado bastante bien”, opina Mauro Basaure hablando de lo ocurrido en el país hasta ahora. Pero eso no quiere decir que todos estén acatando el distanciamiento social.

Esta situación requiere de una solidaridad muy particular, continúa. “No se trata de ir a ayudar después de un terremoto llevándole cosas a quien lo necesite. Lo que se pide ahora es lo opuesto; distanciarse”, explica. Esto es algo nuevo para todo el mundo y, además, necesita disciplina.

El desacato es transversal y no solo en una cultura como la latina. El fin de semana pasado muchos salieron a las calles de Nueva York a disfrutar del buen tiempo, a pesar de que es una de las ciudades más afectadas por la pandemia en Estados Unidos. “No sé qué parte es la que no entienden. Es insensible, es arrogante, es autodestructivo, es irrespetuoso con otras personas, y esto tiene que parar. Esto no es una broma”, dijo el gobernador Andrew Cuomo al respecto.

“Las personalidades inmaduras, extremadamente egocéntricas y pobres en empatía muestran indiferencia y displicencia con el otro, y en estas situaciones esto se hace mucho más evidente”, dice Solange Anuch.

Por otro lado, este tipo de situaciones hacen que determinadas personas quieran ser reconocidas negativamente al buscar diferenciarse diciendo “ustedes son temerosos y creen esto, pero yo no”, dice Mauro Basaure. “Para muchos esta situación es compleja, ya que requiere dejar de lado lo que hace que su vida tenga sentido”, explica. Esto se agudiza en aquellos incapaces de estar a solas consigo mismos.

Aunque para algunos es más difícil aceptar lo que está pasando, finalmente todos lo lograrán. “Esta es una realidad de la que no se puede escapar”, dice Solange Anuch. Depende de la persona, de su flexibilidad, su nivel de positivismo y qué tan sano esté psicológicamente, pero todos entenderán, negociarán cuáles son sus límites y, finalmente, aceptarán esta nueva forma impuesta de vivir.

Diferencias entre adultos mayores

Si bien los mayores son los menos “desobedientes” en relación con las medidas que se están tomando, su sola actitud no es suficiente en esta emergencia, dice Gerardo Fasce, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico de la U. de Chile. “Si no hay conductas familiares, grupales y de la sociedad que sigan la misma línea, lo que ellos hagan no será suficiente”, asegura. El aislamiento social en los adultos mayores también es más complejo. “Para ellos es riesgoso perder el contacto, no mantenerse activos, motivados y cuidando su nutrición”, explica el especialista. Por ello, el aislamiento en este grupo etario debe ir acompañado de una red de apoyo para todas sus necesidades. “Si no, se verán forzados a salir”, dice.

Quienes recién forman parte del grupo de adultos mayores son los que podrían correr más riesgo de no autocuidarse. “A quienes les cuesta asumir el paso de los años y aceptar que deben cuidarse, están más en riesgo”, dice Solange Anuch, psicóloga de Clínica Alemana.

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