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[PRENSA] Me echaron, ¿qué hago ahora?

Publicado en Paula

Las cifras no son esperanzadoras. En diciembre del año pasado, el desempleo de mujeres llegó al 9% -con una tasa nacional del 8,8%-, la cifra más alta que ha tenido nuestro país en tres años. Según cifras de la Dirección del Trabajo, actualmente 296.331 personas no tienen empleo y 176.000 fueron “desvinculadas por necesidades de la empresa” desde octubre de 2019.

Pero hay que mantener la calma. En un mundo en transición, tenemos que entender primero qué está pasando dentro de nosotras para acomodarnos a tendencias laborales completamente distintas a las de nuestros padres. Y es que vivimos una época en la que pocas cosas son para siempre. Perder el trabajo es una experiencia que puede ser dolorosa, pero a la que todos estamos expuestos. Por eso es importante desarrollar herramientas y soluciones creativas para la reinserción.

Si estás desempleada en este momento, es importante que te mantengas activa. Porque aunque es sano descansar, según la doctora en psicología Regina Funk “no podemos quedarnos echadas. A pesar de que el despido es claramente un dolor para nuestro ego y nuestra psiquis, las mujeres tenemos la ventaja de ser resilientes. Y en minutos como estos es cuando se ejercita esa resiliencia”.

El drama

El momento en que entras a la oficina y te dicen que la situación de la empresa no es buena, que habrá un recorte importante de personal o que simplemente no pueden renovar tu contrato, entras en una nube negra de incertidumbre. Los primeros días son tristes, las despedidas de los compañeros de oficina y sacar todas tus cosas de la mesa son momentos que se convierten en escenas difíciles de olvidar. Luego llegamos a la casa y pensamos en descansar, sabiendo que no va a pasar mucho tiempo antes de que tengamos que volver a ocuparnos de otros asuntos o de que comiencen a llegar las cuentas.

En momentos como estos,  es común llenarnos de emociones negativas. “Generalmente uno siente angustia y rabia por haberle dedicado tanto tiempo a algo, quizás con mucha pasión, y luego no tenerlo más. Después viene la ansiedad por salir de este problema rápido”, explica Regina Funk. Nuestra autoestima muchas veces está directamente conectada con la capacidad de demostrarnos a nosotras mismas lo que podemos ejercer como profesionales. Es por esto que un despido puede llevarnos a momentos de depresión o bajón anímico, pasando por alto que hay un mundo por delante.

Isabel Carrasco, gerenta de Page Executive, una empresa de origen británico dedicada al reclutamiento de personal y asesoramiento para la reinserción laboral, explica que las mujeres enfrentamos los despidos de forma muy diferente a los hombres. “Ellos se pueden paralizar por el miedo al perder el control de la situación y no saber qué hacer al estar sin trabajo, porque siguen siendo vistos como el proveedor de la familia. En cambio, la mujer, que ha tenido que combatir más adversidades para llegar donde está, suele ser más resiliente. Esa experiencia le ha permitido madurar porque sabe que quizás tenga que volver a partir de cero. Pero lo va a hacer sí o sí”.

El cheque a fin de mes

Según datos de la encuesta Casen 2017, el 39,7% de los hogares tienen como jefa de hogar a una mujer. Regina Funk plantea que “es por esto que el dinero es la principal fuente de angustias y frustraciones”. El tema da para preocuparse. La empresa internacional Expatistan estimó que el costo de vida mensual para una persona en nuestro país es de $929.780 mil pesos, incluyendo comida, vivienda, ropa, transporte, cuidado personal y entretenimiento.

Bárbara Flores, economista e investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, explica que la angustia que se genera al perder la fuente de ingresos no es la misma para todas las mujeres. “Hay que diferenciar entre las que han tenido capacidad de ahorro para enfrentar un shock como el desempleo y las que no. Los estratos socioeconómicos más altos han tenido más oportunidad de ahorrar e invertir, más redes y más patrimonio, lo que les permite mantenerse en la búsqueda. Pero en hogares más vulnerables no hay recursos ni para pagar gastos básicos como la comida. Así comienza el sobre endeudamiento, las tarjetas de crédito e incluso los préstamos entre familiares o vecinos”, explica.

Independiente del estrato social, son fundamentales las interacciones que tenemos entre mujeres para salir adelante. Por un lado, los contactos siempre serán un buen lugar para buscar oportunidades. Además, según Flores, la inspiración y asociación con otras mujeres puede ser una gran ayuda para momentos así. “Las que no encuentren trabajo pueden unirse para rebajar gastos y elaborar emprendimientos temporales. Ahí nacen las ferias libres, la preparación de comidas para vender, las pymes de todo tipo o los distintos servicios que podemos compartir con nuestras amigas. Esto puede ir desde apoyarse, emprender y hacer comunidad en cuanto a los gastos básicos, hasta hacer la manicure. Eso es un ahorro para todas”, comenta la especialista.

¿Y qué hago ahora? 

  1. Nada es para siempre

Es importante entender que estamos frente a una realidad en la que el movimiento laboral cada día se vuelve algo más común. Ya para el 2018 la rotación de los trabajadores en Chile iba en un 25,5% según el último estudio de Workmonitor. Un cuarto del total de trabajadores cambian de empleo por diferentes motivos -ya sea voluntarios o por despidos- en el corto plazo. Además, ocupamos el séptimo lugar de un total de 34 países en el Índice de Movilidad Laboral, que mide “la confianza de los profesionales para encontrar trabajo en un periodo de seis meses” y donde las principales razones para moverse de un puesto de trabajo a otro son la posibilidad de mejorar las condiciones laborales, mejores sueldos, la búsqueda de nuevas oportunidades para sus carreras y crecer en un campo específico de conocimiento.

El nuevo hábito de los profesionales es precisamente el de cambiar. “Tenemos que entender que ningún cargo es para siempre, ya que actualmente las personas permanecen en un puesto entre 3 a 5 años. No es como antes, que veíamos a nuestros padres 20 años en una misma empresa. Eso se terminó producto de los cambios en los recursos y la aceleración en dinámicas de negocios, pero también porque es mucho más atractivo trabajar por proyectos específicos y  después tener la posibilidad de saltar a otro desafío”, dice Isabel Carrasco.

Una vez que asumamos que la sociedad evoluciona y nosotras lo podemos hacer con ella, podremos buscar nuevos objetivos de forma más tranquila y sin perder la esperanza.

¡Pruébalo!

  • Conversa con tus amigas o ex compañeros de trabajo sobre los sueños y miradas a futuro. Si cada uno conoce lo que el otro quiere, se abrirán más oportunidades a partir de esta red.
  • Haz un listado de lugares, empresas o trabajos que te interesan. Tenlos disponibles para mirarlos y recuerda cuál es el camino que te haría más feliz de forma rentable.
  • Activa tus targets. Comienza por averiguar si tienes algún conocido dentro de los lugares que te gustarían para tu futuro, conversa y propón reuniones de donde pueden salir sorpresas y oportunidades.

2. Autoconocimiento

Cuando nos dicen que es hora de invertir tiempo en nosotras, una de las posibilidades más eficientes podría ser practicar el autoconocimiento desde la terapia psicológica. El estudio de la COES y Mindap reveló en 2018 que, mientras el 24% de las mujeres asiste a terapia, en los hombres es solo el 13,1%.

“El auto-conocimiento es una habilidad importantísima en el campo laboral, sobre todo para la alta gerencia. Significa entender cuáles son mis fortalezas y oportunidades de mejorar. Para lograrlo, hay que conectarse directamente con todo lo que una es; su capital de experiencia, sus formas”, explica Isabel Carrasco.

¡Pruébalo!

  • Has un recorrido por toda tu experiencia personal y laboral. Comienza a recordar dónde comenzaste, qué aspiraciones tenías y qué fuiste logrando en cada una de tus experiencias importantes, tanto personales como laborales.
  • Integra el deporte y ejercicios a tu vida. Es una buena forma de practicar el empuje, la resistencia y completar tus objetivos. Si corres o caminas cierta distancia, termina todo el recorrido aunque tengas que cambiar tus ritmos. Todo es un aprendizaje. Es preferible realizarlo en las mañanas, así tienes una razón buena para comenzar el día.
  • No te aísles, todas hemos pasado por periodos de incertidumbre en nuestras vidas y juntarse a conversar y pasar un buen rato nos traerá beneficios para la auto confianza.
  • La psicóloga Regina Funk recomienda probar el mindfullness o distintos ejercicios de respiración. También puedes encontrar aplicaciones para el celular como “Sleepa”, “Ejercicios de Respiración” “Sleep Sounds”, que te ayudarán a dormir bien y preparar tu mente.

3. Recíclate

Es la nueva forma de vida en casi todos los ámbitos. Actualmente las rutinas de los equipos de trabajo se han visto afectadas por un fenómeno que es un arma de doble filo: la automatización. Los despidos muchas veces se producen porque las empresas van cubriendo necesidades con las nuevas tecnologías, y esto puede ir desde una automatización para calcular números en Excel hasta trabajo con robots.

“Los que no logran entender que la automatización y la eficiencia de los procesos generan un cambio de paradigma, lamentablemente quedarán obsoletos. Y esto va a ir en aumento en 2020. Por lo tanto, el profesional tiene que tomar conciencia de que tiene que re convertir sus habilidades”, cuenta Isabel Carrasco.

No estamos hablando de que las máquinas se van a apoderar del mundo, pero sí es fundamental ir actualizando tus conocimientos para llegar a presentarse con un perfil que tenga ventajas.

¡Pruébalo!

  • Anota en una libreta tus capacidades y tus competencias por separado. Las capacidades son las habilidades que vamos aprendiendo desde la teoría, la educación y nuestro entorno, mientras que la competencia se refiere a cómo aplicamos esos conocimientos a la acción en el trabajo.
  • “El 80% de los clientes que buscan profesionales para sus empresas prefiere a alguien que tenga más experiencias que capacidades, pues así comprueban que la persona puede enfrentar entornos laborales distintos”, explica Isabel Carrasco.
  • Estudia. Gracias a internet tienes infinitas posibilidades de aprender sobre idiomas, actualizaciones en tu área a través de investigaciones o las nuevas tecnologías y programas computacionales que puedes aprender a usar a través de tutoriales.
  • Infórmate sobre todos los temas, todo el tiempo. Estar conectada con lo que pasa en el mundo actual te dará la posibilidad de crear una opinión y llevarla a la acción. Además, una buena conversación sobre actualidad puede derivar en importantes redes.

4. Prepara un regreso magistral 

La reinserción no es algo fácil, por algo existen compañías transnacionales que se dedican solo a ayudarnos a tener un currículum y prepararnos para presentarnos en entrevistas de trabajo. Pero el mostrar tu valor y el camino recorrido no solo se queda en un papel.

¡Pruébalo!

  • Después de hacer un listado de los trabajos que te interesan, dedícate a estudiarlos en profundidad. Todas las empresas son distintas y conocerlas de antemano te puede dar muchas ventajas de convencimiento y seguridad.
  • El networking es clave. Crear redes y compartir tus deseos de encontrar un trabajo es positivo. Las personas muchas veces pueden ayudar desde distintas perspectivas y te sentirás acompañada.
  • Conoce tus formas. Mientras más conversaciones tengas, más podrás practicar el alcance que tienescómo te mueves, los gestos que haces, tu tono de voz. Son cosas que queramos o no, importan. Y mejor tenerlas de nuestro lado.
  • No te rindas hasta conseguirlo. La mayoría de los dolores son para siempre.

Dejar un puesto que luego ocupará otra persona es un acto que incluso puede ser sano para todos los actores de un trabajo. Esto debe motivarnos a seguir adelante cultivando la autoestima desde la tranquilidad de que lo que nos pasó es un proceso natural.

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