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[PRENSA] Los “colonizadores” del sector oriente de Santiago

Publicado por La Tercera

Un estudio realizado por el Cedeus UC muestra que un tercio de toda la clase media-alta de la capital vive en esa zona. Y dentro de ese sector socioeconómico, el 64,5% no nació allí, sino que llegó desde otras comunas, regiones o países. La movilidad social entra al debate.

Andrea González (45) es administradora de empresas y Claudio Jorquera (46), ingeniero. Ambos chilenos. Tienen tres hijos y hace un año compraron una casa en el sector de Escuela Militar, comuna de Las Condes. Oriundos de Valparaíso, llevan dos décadas en la capital. Llegaron a estudiar y actualmente trabajan en sus respectivos rubros.

“Decidimos vivir en la zona oriente pensando en la seguridad, los parques y áreas verdes, el acceso a colegios buenos para los niños y en la conectividad con los trabajos”, dice ella.

Pero no todo es dulce. También advierte que los precios pueden llegar a ser prohibitivos. “El costo de vivir en estas comunas es muy alto, el nivel de arriendo de casas y departamentos es mayor. Tuvimos que ahorrar durante mucho tiempo y endeudarnos para poder concretar la compra de una propiedad usada, por cierto”, remata Andrea.

Esta familia se puede ubicar dentro del segmento denominado “clase media-alta”. Se trata de una categoría socioeconómica dinámica, de difícil definición y límites difusos, pero metodológicamente identificable.

Así lo hace un estudio efectuado por el Centro de Desarrollo Urbano y Sustentable UC (Cedeus), que la analizó tomando en cuenta el nivel educativo de las personas y su inserción laboral. Es decir, aquellos con un nivel de educación superior.

El foco del estudio fue específico: elaborar un perfil del origen de la clase media-alta que reside en el sector oriente de Santiago. ¿La razón? Fundamentalmente, dos. Es el grupo socioeconómico que más crece en Chile y que mayoritariamente (34,8%) se concentra en ese núcleo de seis comunas, que son Providencia, Ñuñoa, La Reina, Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura.

Sebastián Rodríguez, asistente de investigación del Cedeus, explica la importancia de monitorear la dinámica de este segmento: “Las clases medias siempre se han visto como un sector pegamento entre los dos extremos de la pirámide social”.

Las conclusiones, en tanto, son llamativas. Al menos para quienes no son sociólogos. Si más de alguien pudo pensar que esta zona de la capital era algo así como una frontera cerrada, el estudio del Cedeus lo desmitifica. Según sus datos, obtenidos a partir de la Encuesta Casen 2017, el 64,5% de quienes pertenecen a ese segmento social en el sector oriente son “colonizadores” de esa zona, o sea, no nacieron allí. Luego, el 34,5% restante son “nativos” de esas comunas. El porcentaje residual corresponde a la categoría “no sabe/no responde”.

Dentro de quienes pertenecen al grupo de los “colonizadores”, el estudio también da cuenta de novedades. El 27,2% de este segmento que llegó a vivir al sector oriente lo hizo migrando desde distintas regiones. La mayoría tiene su origen en las capitales regionales, siendo los casos más emblemáticos Viña del Mar (8,5%), Concepción (6,6%) y Valparaíso (4,7%).

Luis Fuentes, investigador del Cedeus y director del Instituto de Estudios Urbanos de la UC (IEUT), sostiene que “la mayor parte de las personas que vienen desde las regiones del país pertenecen a las clases medias y tienen mejor capacidad de ahorro que los habitantes de Santiago”.

Extranjeros

Otro grupo importante que elige el sector oriente son los profesionales extranjeros. Sudeep Nepuane (34), astrónomo nepalí que trabaja en la U. de Chile, decidió vivir cerca de su trabajo, en Cerro Calán, sector Los Dominicos. “El lugar es muy tranquilo y también hay acceso a centros comerciales y transporte, lo que es muy importante en una ciudad tan grande como Santiago”, señala.

Coincide con otros “colonizadores” en que los costos de residir allí son “excesivos”, pues debe pagar $ 380 mil por su departamento y $ 220 mil en gastos comunes: “Para algunos extranjeros es impagable”, puntualiza.

Los extranjeros representan el 9,7% de la clase media que reside en la zona oriente de Santiago. Los países que más destacan en este punto son Venezuela (31,3%), Argentina (12,8%) y España (8,8%).

Otro de los datos que entrega el estudio tiene relación con aquellos que se desplazaron desde otras comunas del Gran Santiago a la zona oriente, quienes representan un 26,3%. Ahí destacan Santiago (10%), La Florida (6,3%), San Miguel (5,9%), Quinta Normal (5,1%) y Recoleta (4,5%).

“La comuna de Santiago se presenta como una puerta de entrada al barrio alto. Uno podría pensar que alguien de Maipú llega a vivir a Santiago Centro y luego da el salto a vivir al sector oriente”, explica Sebastián Rodríguez.

El experto señala que uno de los motivos por los cuales se produce esta movilidad social es por el mayor acceso a servicios o a la educación. “Esta también implica un motor de cambio de movilidad social y espacial, junto con la búsqueda de pertenecer a un grupo social”.

A eso, Luis Fuentes agrega que “vivir en el barrio alto no solo te genera mejor calidad de vida, sino también implica estatus social”.

Emmanuelle Barozet, profesora de la Universidad de Chile e investigadora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), añade a lo anterior que los datos del estudio “hablan mucho del centralismo de Chile” respecto de las personas de región que llegan a estas zonas de Santiago. “Si tú quieres estudiar, por ejemplo, tienes que venir a Santiago; hay un efecto de movilidad que genera un vacío en el mediano plazo en esas regiones, porque los profesionales no vuelven”.

Por último, en cuanto a la llegada de migrantes extranjeros a esas comunas de la capital, Barozet expresa que “es un dato interesante. Va contra el prejuicio de que el migrante que llega a Chile es pobre. Es una idea que se ha instalado, bastante errónea, de que toda migración latinoamericana son de poblaciones pobres”.

Modesto Gayo, sociólogo de la UDP e investigador del Coes, también realizó un estudio anterior en esta misma línea. Explica que “para las personas que tienen ascenso social, en el sentido de que sus padres tenían un nivel educativo más bajo que ellos, se aprecia que el ingreso a estas comunas es a través de La Reina. En tanto, Providencia y Vitacura representan comunas en donde se criaron y sus padres tenían un estatus profesional alto”.

Barreras

Víctor Hugo Allan, sociólogo y asesor metodológico de la Asociación de Investigadores de Mercado de Chile (AIM), añade que “las barreras a la movilidad sí existen y se expresan dentro de la ciudad. Operan en el valor del suelo, la red de transporte público y el precio de los servicios. No se trata solamente de que algunos puedan cruzar una frontera socioeconómica y otros no. Se trata de que la colonización del territorio privilegiado tiene un alto costo, que no todos los que lo pagan lo hacen holgadamente. Durante el auge económica de los años 90, el llamado ‘colonizador’ se estereotipaba como arribista, aspiracional o emergente; era desafiante en el ámbito del consumo. Ahora, en cambio, aparece el fantasma de una clase media vulnerable, que ve permanentemente en riesgo la posición alcanzada”.

En esa línea, el experto apunta a que pueden existir “riesgos no solo financieros, sino también ecológicos y urbanos. Nuevos proyectos inmobiliarios, nuevas estaciones de Metro amenazan con modificar radicalmente el paisaje donde habita esta clase media. De paso, amenazan también a los nativos del barrio alto que ya dejaron atrás su etapa más productiva”.

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