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[PRENSA] Construir ciudad desde la memoria

Publicado en Ciudad Común

Septiembre es un mes cargado de simbolismos en el in/consciente colectivo de las chilenas y chilenos. Es un mes donde quedan de manifiesto las tensiones entre celebración y conmemoración y sus distancias interpretativas, muchas veces opuestas. Buscamos posicionarnos, comprender y reflexionar sobre nuestra historia cercana y situarnos como parte de un colectivo. Si bien este posicionamiento obliga a recurrir a nuestra memoria construida en base a experiencias personales, ésta también es colectiva, la que se van entrelazando y generando consensos, buscando materializarse a través de expresiones físicas en el territorio que den testimonio de una cultura, un acontecimiento, en un lugar y tiempo determinado.

Pero, ¿para qué recordamos?. ¿Cuán justa es la ciudad con nuestras memorias?.

En esta primera entrevista del área de Patrimonio e Identidad de Ciudad Común hemos querido conversar y reflexionar sobre estos temas con la investigadora Carolina Aguilera quien es Socióloga y Licenciada en Ciencias con Mención en Matemáticas de la U. de Chile, y Doctora en Arquitectura y Estudios Urbanos por la PUC, quien además se desempeña hoy como Investigadora Adjunta en el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), así también como Investigadora Posdoctorante en el IEUT PUC.

Carolina ha logrado desarrollar una carrera académica y profesional sobre los sitios de memoria en nuestro país, fue coordinadora de proyectos en la Corporación Parque por la Villa Grimaldi, en el desarrollo del espacio de memoria, y trabajó como investigadora en el Programa de Gobernabilidad de FLACSO-Chile. Ha impartido docencia en Sociología en la UAH y en Sociología de la Memoria en la Escuela de Sociología de la UDP. Ha publicado sus investigaciones en Memory Studies, Revista Kamchatka, Revista Límite, AUS, Bifurcaciones; y ha participado en volúmenes colectivos como Patrimonio: Contranarrativas Urbanas (editorial Universidad Alberto Hurtado, 2019); Disputar la Ciudad (Editorial Bifurcaciones, 2018) y Arquitectura no es solo Obra (2017).

Creemos que el trabajo de Carolina tanto académico como profesional es valioso y fundamental para nuestra sociedad, visualizando cómo se han ido construyendo nuestras ciudades desde la memoria, aportando a la búsqueda de la verdad y valorando la lucha interminable de organizaciones y movimientos por los Derechos Humanos. Por lo tanto, esta entrevista se enfoca a dar una primera aproximación a la discusión de las experiencias de Carolina sobre su trabajo, procesos históricos/políticos y reflexionar sobre los desafíos que tenemos pendientes como sociedad.

PREGUNTA: Con su experiencia en las distintas áreas en las que se ha desarrollado. ¿Se podría afirmar que los sitios de memoria en Chile realmente han aportado desde una política de reparación? ¿Cúal ha sido el impacto? 

Los sitios de memoria efectivamente han aportado a las políticas de memoria en el país. Pero es necesario considerar lo siguiente: el desarrollo de sitios de memoria ha descansado en las iniciativas de las organizaciones de familiares, ex presos y organizaciones de Derechos Humanos. Si bien, en el Informe Rettig se aconsejaba la creación de un Parque por la Paz como medida de reparación simbólica y el gobierno de Patricio Aylwin impulsó, junto a la AFDD y la AFEP, la creación del Memorial del Cementerio General, todos los desarrollos han sido muy difíciles de llevar adelante, porque generalmente el Estado se ha opuesto de forma directa o indirecta a ella. Entonces, si bien hay acciones concretas que el Estado ha llevado adelante para la creación de sitios de memoria, creo que no se puede considerar que el desarrollo de sitios de memoria en el país sea el resultado de una política de reparación estatal, por el contrario, ha sido resultado de las luchas de organizaciones dedicadas a la memoria.

Habiendo dicho esto, es importante destacar cuáles han sido las acciones concretas llevadas adelante por el Estado: (a) la entrega de algunos inmuebles y espacios en que se cometieron violaciones a los DDHH, en concesión a las organizaciones de memoria; pero ello luego de largos y conflictivos procesos de lucha por parte de las organizaciones; (b) financiamiento para un funcionamiento básico de dichos espacios, pero también luego de largas luchas para lograrlo, y este apoyo no se entrega a todos los sitios por igual habiendo cierta discrecionalidad en estos fondos. Por ejemplo, al sitio de memoria de José Domingo Cañas no se le ha hecho entrega de este beneficio, a pesar de contar con similares características de Villa Grimaldi y Londres 38.

El Estado también ha apoyado la realización de memoriales a través de otros instrumentos estatales.

Es difícil evaluar un impacto, pero considero que los espacios han contribuido a la divulgación, conocimiento y educación sobre la dictadura, los procesos políticos recientes y las violaciones a los DDHH cometidas en dictadura. Ello, tanto a un público general como a estudiantes de escuelas, liceos

y colegios. Sin embargo, la asistencia a estos recintos no es una política compartida por todos los establecimientos educacionales. Ello se ha logrado gracias a los programas de visitas que estos sitios han implementado.

A su vez, los espacios han ido aportando al debate público en torno a la memoria y la cultura del Nunca Más. Ello, gracias al desarrollo de seminarios, conmemoraciones, actividades culturales, intervenciones urbanas, y comunicaciones en los medios de prensa.

Los sitios han contribuido, también, a que algunos sectores de quienes les fueron violados sus derechos fundamentales cuenten con un espacio para la elaboración de sus experiencias, a partir de testimonios, la participación en la gestión del espacio y actividades de diverso tipo.

PREGUNTA: Hoy en día siguen existiendo víctimas de la dictadura que no han encontrado justicia y tampoco se han reconocido como víctimas, uno de estos casos emblemáticos, es la Villa San Luis de Las Condes, desde este punto, ¿Cuál es la relevancia urbana de construir ciudad desde la Memoria ? 

Esta es una pregunta muy interesante. De alguna manera todas las ciudades están construidas desde la memoria, en la medida que la forma urbana y las edificaciones son expresivos de una cierta cultura y determinadas relaciones sociales. La perdurabilidad de estas formas permite conocer el pasado. Y aunque frecuentemente se destruyan edificios, se cambien los barrios, se construyan nuevas avenidas, etc. el pasado pervive en forma de palimpsestos; como propuso Andreas Huyssen.

Considero que lo problemático se produce cuando las ciudades no integran las memorias de los grupos dominados, y las políticas públicas solo están orientadas a permitir la ganancia y el desarrollo del capitalismo a través del desarrollo inmobiliario, la construcción de autopistas urbanas, y barrios segregados. Y por al mismo tiempo, solo se destinen recursos a preservar el patrimonio de las clases más acomodadas; por ejemplo, conservando los “castillitos” o las casas de las familias ricas. La importancia de construir ciudad desde una Memoria integradora es precisamente, que la ciudad nos represente en su conjunto y no sea un reproductor de la desigualdad social. El reciente conflicto en torno a la destrucción de lo último bloques de vivienda social de la Villa San Luis para el desarrollo inmobiliario privado, es un buen ejemplo de ello.

PREGUNTA: Desde tu perspectiva. ¿Cuales crees que son los desafíos para avanzar en una real política de reparación y conmemoración? 

La pregunta por la reparación no tiene una respuesta completa. ¿Cómo se puede reparar la experiencia de haber sufrido la tortura como la sufrieron miles de mujeres y hombres? ¿O la desaparición forzada de un hijo o hija, o de un padre?

A mi modo de ver, avanzar en reparación requiere en primer lugar que la parte culpable reconozca lo cometido, y ello aún no ocurre. Se requiere también avanzar en una justicia que vaya más allá del plano jurídico. Ello, ya que si bien hoy hay muchos agentes de la dictadura condenados, las penas son muy bajas, y pueden en muchos casos cumplirse en los hogares y no existe una plena sanción social. Esto ha implicado que no se avance en verdad. Demasiados pocos casos de detenidos desaparecidos han podido ser resueltos, a pesar de que hay quienes tienen esa verdad y la callan.

La conmemoración es importante, ya que es una práctica cultural ancestral de los seres humanos y que da continuidad a las identidades colectivas, permitiendo reforzar que es lo que nos constituye como comunidad, distinguiendo entre lo bueno y lo malo, lo que es digno o no de recordarse. Por ello, los memoriales y los sitios conmemorativos dedicados a las víctimas de violaciones a los DDHH y a los luchadores sociales que dieron su vida por una causa social, es un aspecto central a la construcción de una cultura del Nunca Más; pero no es suficiente.

PREGUNTA: Sobre el trabajo que has realizado en tus investigaciones ¿Cuáles crees que han sido las mayores reflexiones y propuestas que has logrado vislumbrar? 

Pienso que lo central son los siguientes puntos: La memoria de eventos altamente disruptivos a nivel social, político y cultural para un país requieren ser recordados a nivel público para que puedan ser elaborados a lo largo del tiempo. Las conmemoraciones y los espacios conmemorativos son elementos centrales de este proceso social de recordación pública. De hecho, en inglés la palabra recordar -remember-, etimológicamente expresa re-member, es decir re-integrar.

Las ciudades pueden y deben integrar en su desarrollo el reconocimiento de las violencias de las que fueron víctimas ciertas comunidades, porque ello ayuda a que éstas puedan ser elaboradas cultural, social y políticamente. Borrar las huellas de la violencia, contrario a lo que piensan quienes llevan a cabo estas destrucciones, a lo largo tampoco implica el olvido, sino que más bien implica la relegación de estas memorias a un lugar marginal, generando nuevos procesos de victimización. Por tanto, los procesos de recuperación democrática post-violencia requieren incorporar el reconocimiento de la violencia de manera explícita en el territorio.

El desarrollo de los espacios de memoria logra tener un arraigo territorial cuando ello se realiza de manera participativa. El Estado tiene el deber de dar apoyo a las iniciativas que surjan desde los grupos de afectados. Se requieren diversos tipos de espacios de memoria. Aquellos que señalan los hechos de violencia allí donde ocurrieron, pero también en lugares centrales de la ciudad.

Desde Ciudad Común estamos honrados de poder presentar esta entrevista y agradecemos profundamente la disposición y reflexión con la que se ha destacado Carolina. Invitamos a nuestros lectores y lectoras a que juntos sigamos reflexionando para avanzar en una sociedad más justa.

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