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[PRENSA] Clase Media Protegida a dos meses de su estreno: 356 mil personas usaron la plataforma y 844 hicieron un trámite en ella

Publicado en EMOL

El Gobierno se propone mejorar el flujo de información hacia la ciudadanía, reducir la burocracia, fomentar el uso de la clave única y revertir el «estigma» popular asociado a recibir ayudas estatales.

«Es un segmento que enfrenta distintos riesgos, que los pueden llevar a retroceder a una situación de pobreza o a dejarlos en condiciones que no están acordes a la calidad de vida que esperamos». Así define Francisco Carrillo, director ejecutivo del programa Clase Media Protegida, al segmento de población al que apunta la política presentada por el Presidente Sebastián Piñera el pasado 22 de mayo.

Se trató de un anuncio en torno al cual existía expectación, debido a que el Mandatario ha definido el tópico como uno de sus tres ejes de gobierno, junto a la seguridad y el crecimiento económico. La iniciativa implica la coordinación de diez ministerios y siete reparticiones públicas.

A dos meses de su estreno, Carrillo dice que el desafío que enfrentan es el de «masificar la idea de que el Estado es fácil». «Desde el lanzamiento a la fecha hemos estado enfocados en ir mejorando la plataforma de información y trabajando también con las distintas distribuciones públicas para ir convirtiendo efectivamente al Estado en un aliado de la clase media y no en un enemigo».

En el acto, el Presidente llamó al Congreso a aprobar «algunas medidas de esta red», como las reformas a Fonasa y al sistema de pensiones, además del proyecto de seguro de salud para la clase media. «Necesitamos que se apruebe con prontitud para completar y darle fuerza y eficacia a la red», aseguró.

Carrillo explica hoy que la agenda legislativa es solo una de las tres que el programa contempla y que la red es más amplia que la aprobación de esos proyectos. «Ha sido un desafío en cómo lo estamos comunicando, porque no se entiende así necesariamente», dice. En estas semanas, además, han elaborado sus primeros balances.

Más información y menos burocracia

La plataforma, a la que se accede con la clave única, está operativa desde mayo, pero no totalmente terminada. En ella se pueden revisar los beneficios disponibles para cada ciudadano, cambiar algunos datos personales y también realizar ciertos trámites, como cuatro de los más solicitados en Fonasa.

El sitio está alineado con la segunda agenda del programa, que se relaciona con el flujo de información. «Hay una creencia de que si no se está en los grupos más más pobres, no se tiene nada de ayuda, y la verdad es que no es así», explica Carrillo. «Al final, informarle a la gente a lo que tiene derecho y acceso también es protección», añade.

Al 15 de julio, 356 mil personas habían ingresado al sitio usando su clave única —que debe obtenerse presencialmente en el Registro Civil—, con un total de 844 trámites finalizados dentro de la misma plataforma y «varios más que no se han terminado». «Es un número que debemos ir mejorando, de todas maneras», dice Carrillo.

Para ser un primer resultado, el director ejecutivo del programa lo evalúa de manera positiva. Dentro de la web, además, habilitaron una pequeña encuesta que han respondido 13 mil personas, de las cuales un 67% lo ha evaluado como un servicio útil. «El 33% restante nos presenta el desafío de cómo mejoramos la usabilidad del sitio y generamos nuevas interacciones, pero es parte de la instalación», dice.

En un futuro, la página debería incluir trámites relacionados con la Dirección del Trabajo, la Superintendencia de Seguridad Social y el Instituto de Previsión Social, entre otros. «Hay una agenda de trámites que van a ir apareciendo poco a poco», comenta.

Y es que la tercera agenda del programa se relaciona directamente con la meta de reducir la burocracia. «Estamos trabajando en la simplificación del Estado con las personas, es decir, que la gente tenga que hacer menos trámites para activar un beneficio y que puedan entender dónde se encuentran sus solicitudes», cuenta.

El desafío de la clave única

Pero así como han definido los objetivos, el trabajo también ha incluido un diagnóstico de lo que queda por resolver. Uno de esos puntos es precisamente el uso de la clave única, que ha sido advertido también por expertos, entre ellos la ex subsecretaria de Evaluación Social y académica de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile, Heidi Berner.

En su trabajo ha analizado el cambio de la población desde la antigua Ficha de Protección Social al Registro Social de Hogares. «Del total, que es un 70% de la población, había del orden del 6% que tenía una clave única. Si quiero ampliar mi sistema usando clave única, la primera brecha es que la conozcan», aseguró en un seminario organizado en la casa de estudios.

Al respecto, Carrillo asume que el uso de la clave única hoy representa «un desafío para un Estado más moderno». «Alrededor de 5 millones y medio de personas tienen clave única, entonces como Estado tenemos que ir masificando este instrumento, que al final es la puerta de entrada para un Estado digital», comenta.

Por su parte, el director del Núcleo Milenio en Desarrollo Social, Fabián Duarte, recalcó la importancia de la correcta entrega de la información. «Por más que se aumente la oferta de cosas, si la gente no entiende cómo funciona y no le llega la información, no va a servir la política. Por más que pongamos financiamiento, la gente no va a entender», señaló.

«La información no es la clave. Es importante, pero no es la clave: hay que complementarla con aspectos más psicológicos del comportamiento de las personas», añadió. Explicó, por ejemplo, que a veces la gente «cree que es menos vulnerable de lo que realmente es» y ahí es donde reside, quizás, el desafío mayor: la concepción que la ciudadanía tiene en la mente sobre su propia situación y su necesidad de ayuda.

El «estigma» de la ayuda

Para exponer su punto, la socióloga del COES, Emmanuelle Barozet, recurrió a un personaje utilizado en la campaña electoral de Eduardo Frei en 2009: la «señora Andrea», una madre soltera de clase media que trabajaba en una isapre para criar a sus hijas.

«No le fue muy bien porque daba la sensación de una persona de clase media que buscaba el apoyo del Estado, pero que en ese momento no lo quería, porque el apoyo del Estado, en el caso de Chile, está estigmatizado», explicó.

En este segmento, aseguró, existe la idea del «sacrificio» y de «haber hecho todo solos». Carrillo ha podido constatarlo trabajando en el programa, para cuya creación realizaron una serie de focus groups.

«Es súper fuerte porque hay un estigma que es parte del proceso de desarrollo de Chile. En los ’90, de vuelta a la democracia, parten todos los instrumentos de focalización de recursos y obviamente se concentran en la pobreza. El tema es que a medida que el país ha ido avanzando, puede ir destinando nuevos recursos a nuevos segmentos», explica.

«La gente tiene la sensación de que el Estado no es para ellos, porque lo asocian a beneficios directos, como los subsidios. Pero cuando alguien ocupa un hospital, un colegio público, sí está recibiendo la acción del Estado. Hay una percepción de que el Estado nunca los ha ayudado, por lo que rehuyen la pedida de la ayuda social», agrega.

Por eso, una de las metas es tratar de revertir esa realidad. «Reeducar a las personas también es parte de la política pública», finaliza.

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