El jueves 1 de octubre de 2026 la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) realizó un paro y una marcha nacional durante la discusión de la Ley de Presupuestos 2027, con la consigna»Ni un peso menos para la educación». A la convocatoria se sumaron la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el Colegio de Profesores. En Santiago, Carabineros estimó cerca de 6.000 asistentes y la Confech más de 20.000; el reporte policial final consignó 31 personas detenidas.
Este especial reúne seis publicaciones con autoría o coautoría de investigadoras e investigadores de COES sobre juventudes, movimiento estudiantil y protesta. Las seis se publicaron entre 2019 y marzo de 2026, antes de la movilización.
La primera parte, y la más extensa, presenta un capítulo del libro Saltar el torniquete. Reflexiones desde las juventudes de octubre (Fondo de Cultura Económica, 2021), escrito por Emmanuelle Barozet, Óscar Mac-Clure, José Conejeros y Claudia Jordana. Las otras cinco publicaciones tratan las generaciones políticas que dejó el movimiento estudiantil, su influencia en la política de gratuidad y su relación con los partidos y el voto.
“Debe ser un niño que tiene rabia»: la mirada adulta sobre el joven urbano”
Un mismo personaje ficticio, un estudiante de 16 años de Pedro Aguirre Cerda, fue descrito como»flaite», como héroe popular y como niño por las mismas personas en el plazo de un año. Así lo registra el capítulo que Emmanuelle Barozet (Universidad de Chile, directora de COES), Óscar Mac-Clure (Universidad de Los Lagos), José Conejeros y Claudia Jordana publicaron en Saltar el torniquete.
El equipo realizó grupos focales con 54 personas de estrato alto, medio y bajo, hombres y mujeres. La primera ronda fue en agosto y septiembre de 2019. La segunda se hizo con las mismas personas tras el estallido, en noviembre en Santiago y en diciembre en Puerto Montt. La tercera fue virtual, en mayo y junio de 2020, durante la pandemia.
En cada ronda se mostró a los grupos una viñeta: la foto de un joven con cuatro datos. Trabaja en empleos informales, cursa educación media, vive en Pedro Aguirre Cerda y su familia percibe menos de $200.000. El personaje es ficticio y cada grupo le puso nombre. En Santiago lo llamaron Jonathan, Martín o Byron. En Puerto Montt lo identificaron como un joven urbano de origen indígena y chilote, con nombres como Matías Nahuelhuaique, y algunos lo llamaron Matías Catrileo.
El texto se enmarca en un proyecto que estudia cómo las personas representan su propia posición social en Chile y en qué medida eso funda la justificación subjetiva de la desigualdad.
En la primera ronda, antes de octubre de 2019, muchos participantes de los grupos de Santiago usaron la palabra»flaite» en sentido amplio, como forma de ser y de expresarse. En todos los estratos la asociaron con una actitud agresiva y ostentosa, e incluso con delincuencia. Los autores anotan que el término opera en la sociedad chilena por oposición a»cuico».
La descripción situaba al joven en un grupo marginal y violento, sin indagar en las razones de su comportamiento. En los estratos más bajos apareció además un sentimiento de reconocimiento: el joven fue descrito como alguien del propio grupo, con un sentido compartido de pertenencia a la población.
Con el 18 de octubre la imagen cambió de manera abrupta, sobre todo en los estratos medios y bajos. La agresividad descrita en la ronda anterior pasó a entenderse como rabia contra el sistema, la educación, el gobierno y el actuar de Carabineros. Los participantes la caracterizaron como una emoción acumulada por un grupo estigmatizado y como respuesta a la falta de oportunidades. Para algunos, incluso el uso de la violencia encontró justificación.
La mayor parte de los participantes, en Santiago y en Puerto Montt, reconoció a los jóvenes como iniciadores del conflicto y varios lo expresaron como gratitud. Algunos agregaron que el joven había ayudado a los mayores a sacudirse sus propios temores. Los autores leen esa apreciación como una liberación emocional de adultos que habían vivido la represión o evitado el conflicto.
En el estrato alto la lectura fue distinta. Algunos participantes atribuyeron al joven odio y falta de respeto, con temor por la evolución de la situación. En ese mismo estrato, un gerente afirmó que los jóvenes habían revolucionado a todos. Entre los grupos se repitió que este joven»la tiene clara», lejos de la apatía que la misma viñeta había evocado meses antes.
A dos meses del inicio de la pandemia, las descripciones devolvieron al joven a la pobreza. Los participantes supusieron que sus familiares habían perdido el empleo, que no tenía clases en línea y que había perdido el año escolar. Estuvieron divididos sobre si seguía protestando.
Apareció un elemento nuevo: su vivencia quedó ligada al núcleo familiar y al bienestar económico, emocional y de salud de la familia. La mayoría lo describió como espectador y víctima de la agudización de las desigualdades, sin capacidad de acción. Aun así, los participantes mantuvieron la opinión de que el joven se forma una idea crítica de lo que observa.
En esta ronda los grupos volvieron a hablar de él como un niño. De ahí proviene la frase que titula el capítulo, dicha por un participante de Puerto Montt.
El capítulo describe esta evolución como característica de una crisis sociopolítica, en la que las percepciones se desarrollan al mismo tiempo que los acontecimientos. Recoge también una observación de Duarte (2015) sobre las sociedades adultocéntricas: los jóvenes son visibilizados o invisibilizados según ideas, intereses y contextos externos a ellos.
En los últimos grupos focales fue recurrente el deseo de volver pronto a la normalidad. Los autores lo describen como un tránsito de la»vida digna» a la»vida segura». El joven manifestante retorna a un mundo de necesidades, obligaciones y escasez económica, aunque sin haber perdido su sentido crítico ni su capacidad de movilización.
El estudio registra percepciones adultas sobre un estudiante secundario de estrato bajo entre agosto de 2019 y junio de 2020. Sus resultados corresponden a ese período.
Qué queda después de una ola de protesta
La movilización temprana favorece el involucramiento político, pero ese efecto cambia con el tiempo. Es lo que reportan Sofía Donoso (Universidad de Chile, investigadora asociada de COES hasta 2025), Daniel Miranda (Universidad de Chile, COES) y Rodolfo Disi Pavlic (Universidad Adolfo Ibáñez) en un artículo publicado en línea el 31 de marzo de 2026 en The Sociological Quarterly.
El trabajo parte de Karl Mannheim para examinar cómo los flujos y reflujos de la movilización estudiantil han dado forma a generaciones políticas distintas en Chile. Usa los datos longitudinales del Estudio Longitudinal Social de Chile (ELSOC) de COES, entre 2016 y 2023, y sigue por cohorte las actitudes y conductas de involucramiento político.
Según el resumen del artículo, los efectos generacionales cambian en el tiempo. Tras el estallido social de 2019 aparecen desmovilización y fatiga política. Las cohortes más jóvenes muestran una identificación decreciente con el movimiento estudiantil, lo que los autores interpretan como un posible cambio en los referentes políticos.
Los autores plantean que las olas de protesta pueden formar disposiciones políticas duraderas, y que estas se modifican a medida que cambian las personas y sus contextos políticos.
De la calle a la política pública
Dos publicaciones examinan qué efectos tuvo el movimiento estudiantil en la política institucional y en la gratuidad.
Sofía Donoso y Nicolás Somma (Pontificia Universidad Católica de Chile) plantean que el impacto del movimiento de 2011 excede sus resultados en políticas públicas, como la rebaja de la tasa de interés del Crédito con Aval del Estado. El capítulo se publicó en 2019 en el libro Protest and Democracy.
A partir de entrevistas a activistas estudiantiles, documentos legales, prensa y una base de datos de eventos de protesta entre 2000 y 2012, identifican dos cambios. Uno es de contenido: el movimiento introdujo nuevas demandas en la agenda y, según Donoso, en 2011 logró politizar la desigualdad. El otro es de estructura: se formaron nuevos movimientos, partidos y coaliciones que decidieron disputar el poder.
El capítulo sitúa ahí el origen del Frente Amplio. Varios dirigentes estudiantiles compitieron en las elecciones parlamentarias de 2013 sin abandonar su participación en los movimientos sociales.
Sobre la gratuidad, Sofía Donoso, Rodolfo Disi Pavlic y Belén Cumsille (Universidad Alberto Hurtado) estudian si el movimiento estudiantil influyó en la expansión de la gratuidad en educación superior. El artículo apareció en 2023 en World Development.
Los autores evalúan tres mecanismos de influencia: la protesta, los vínculos con partidos y con la burocracia estatal, y la opinión pública. Usan 32 entrevistas a élites, registros del Congreso y de la administración, noticias y datos de opinión pública y de eventos de protesta.
El movimiento influyó por las tres vías. La protesta instaló la gratuidad en la agenda pública. La vía de mayor efecto fue la conexión con los partidos de gobierno y la presencia de exdirigentes estudiantiles en el Ministerio de Educación y en el Congreso. De manera indirecta, el movimiento también inclinó la opinión pública a favor de la gratuidad.
Los estudiantes incidieron en el ritmo y el alcance de la política sin lograr imprimir todas sus demandas. El artículo recuerda que el programa de gobierno de Michelle Bachelet contemplaba gratuidad universal para 2020 y que ese año el beneficio alcanzó al 35% de los estudiantes de educación superior.
Movimiento, partidos y urnas
Otras dos publicaciones tratan la relación del movimiento estudiantil con los partidos y con la participación electoral.
Nicolás Somma y Sofía Donoso sostienen que el movimiento estudiantil chileno se volvió influyente una vez que se desvinculó de los partidos políticos y de los gobiernos, al contrario de lo que suele establecer la literatura. El capítulo se publicó en 2021 en el libro Student Movements in Late Neoliberalism.
Describen tres procesos desde la década de 1990: fortalecimiento, desvinculación política e influencia en la elaboración de políticas educativas. Se detienen en las coyunturas de 2001, 2006 y 2011 a 2012, cuando ocurrieron los principales ciclos de protesta estudiantil. El capítulo busca además explicar el declive de las protestas estudiantiles después de 2011.
Rodrigo Medel (Universidad Andrés Bello), Nicolás Somma y Sofía Donoso parten de una anomalía. La literatura internacional encuentra que protestar y votar van juntos. En Chile, durante la década previa al estudio, era poco probable que quienes participaban en manifestaciones callejeras participaran también en elecciones. El artículo apareció en 2023 en el Journal of Latin American Studies.
Los autores atribuyen esa ruptura al distanciamiento entre las organizaciones de movimientos sociales y la política institucional. Ese distanciamiento varía entre organizaciones, y para examinarlo comparan dos casos: el movimiento obrero y el movimiento estudiantil.
El estudio combina entrevistas a dirigentes con encuestas a participantes de marchas. Su foco es el papel mediador de las organizaciones en la promoción de distintas formas de participación política.
Publicaciones citadas
Barozet, E., Mac-Clure, Ó., Conejeros, J. y Jordana, C. (2021).»Debe ser un niño que tiene rabia, que tiene como un dolor con la sociedad»: discursos comunes acerca de los jóvenes urbanos chilenos en una situación de crisis. En S. Alé, K. Duarte y D. Miranda (eds.), Saltar el torniquete. Reflexiones desde las juventudes de octubre. Santiago: Fondo de Cultura Económica. ISBN 978-956-289-220-9. . Libro impreso, con una versión abierta en CIPER Académico publicada el 29 de enero de 2021.
Donoso, S., Miranda, D. y Disi Pavlic, R. (2026). What Is Left After the Protest Wave? Tracing Generational Patterns of Political Engagement in the Wake of Chile’s Student Movement. The Sociological Quarterly, publicación en línea, 1–30. doi.org/10.1080/00380253.2026.2649264. Acceso por suscripción.
Donoso, S. y Somma, N. (2019). “You Taught Us to Give an Opinion, Now Learn How to Listen”: The Manifold Political Consequences of Chile’s Student Movement. En M. Arce y R. Rice (eds.), Protest and Democracy (pp. 145–172). Calgary: University of Calgary Press. COES publicó una nota de divulgación abierta el 8 de diciembre de 2019.
Donoso, S., Disi Pavlic, R. y Cumsille, B. (2023). Social policy expansion from below? The case of Chile’s student movement and free tuition higher education. World Development, 167, 106213. doi.org/10.1016/j.worlddev.2023.106213. Acceso por suscripción.
Somma, N. M. y Donoso, S. (2021). Chile’s Student Movement: Strong, Detached, Influential … and Declining? En L. Cini, D. della Porta y C. Guzmán-Concha (eds.), Student Movements in Late Neoliberalism (pp. 241–267). Palgrave Macmillan. doi.org/10.1007/978-3-030-75754-0_10. Acceso por suscripción.
Medel, R. M., Somma, N. M. y Donoso, S. (2023). The Nexus between Protest and Electoral Participation: Explaining Chile’s Exceptionalism. Journal of Latin American Studies, 55(4), 705–732. doi.org/10.1017/S0022216X23000706. Acceso por suscripción.
El capítulo de Barozet, Mac-Clure, Conejeros y Jordana declara financiamiento del proyecto Fondecyt Regular 1190436 y de COES (ANID/FONDAP/15130009).
Referencias prensa:
Pinto, A. (1 de octubre de 2026). Marcha de la Confech: miles de estudiantes protestan en la Alameda contra los recortes en el Presupuesto 2027. El País Chile. elpais.com
González, A. (22 de septiembre de 2026). Confech desafía al Gobierno y convoca a paro nacional por Presupuesto 2027: “Ni un peso menos”. BioBioChile, con información de Monserrat Tapia. biobiochile.cl
Baeza, A. (23 de septiembre de 2026). Confech convoca a paro nacional para el 1 de octubre: estudiantes advierten “ni un peso menos” para educación. Publimetro Chile. publimetro.cl
Arriaza, J. (1 de octubre de 2026). Sigue lo que fue desarrollo de la marcha convocada por la Confech. La Tercera. latercera.com
BioBioChile (1 de octubre de 2026). 31 detenidos dejan incidentes en marcha convocada por la Confech en Santiago. biobiochile.cl
T13 (1 de octubre de 2026). Marcha de la Confech tuvo 31 detenidos según último reporte de Carabineros: asistieron cerca de 6.000 personas. t13.cl
Nota editor
Los hechos del 1 de octubre citados al inicio provienen de estas notas.
La convocatoria, la consigna y el contexto presupuestario fueron informados por BioBioChile el 22 de septiembre de 2026 y por Publimetro el 23 de septiembre. La adhesión de la CUT y del Colegio de Profesores a la marcha consta en la cobertura de La Tercera del 1 de octubre. Las cifras de asistencia de Carabineros y de la Confech, y el número de personas detenidas, provienen de BioBioChile y de T13, ambas del 1 de octubre.
El jueves 1 de octubre de 2026 la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) realizó un paro y una marcha nacional durante la discusión de la Ley de Presupuestos 2027, con la consigna»Ni un peso menos para la educación». A la convocatoria se sumaron la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y el Colegio de Profesores. En Santiago, Carabineros estimó cerca de 6.000 asistentes y la Confech más de 20.000; el reporte policial final consignó 31 personas detenidas.
Este especial reúne seis publicaciones con autoría o coautoría de investigadoras e investigadores de COES sobre juventudes, movimiento estudiantil y protesta. Las seis se publicaron entre 2019 y marzo de 2026, antes de la movilización.
La primera parte, y la más extensa, presenta un capítulo del libro Saltar el torniquete. Reflexiones desde las juventudes de octubre (Fondo de Cultura Económica, 2021), escrito por Emmanuelle Barozet, Óscar Mac-Clure, José Conejeros y Claudia Jordana. Las otras cinco publicaciones tratan las generaciones políticas que dejó el movimiento estudiantil, su influencia en la política de gratuidad y su relación con los partidos y el voto.
“Debe ser un niño que tiene rabia»: la mirada adulta sobre el joven urbano”
Un mismo personaje ficticio, un estudiante de 16 años de Pedro Aguirre Cerda, fue descrito como»flaite», como héroe popular y como niño por las mismas personas en el plazo de un año. Así lo registra el capítulo que Emmanuelle Barozet (Universidad de Chile, directora de COES), Óscar Mac-Clure (Universidad de Los Lagos), José Conejeros y Claudia Jordana publicaron en Saltar el torniquete.
El equipo realizó grupos focales con 54 personas de estrato alto, medio y bajo, hombres y mujeres. La primera ronda fue en agosto y septiembre de 2019. La segunda se hizo con las mismas personas tras el estallido, en noviembre en Santiago y en diciembre en Puerto Montt. La tercera fue virtual, en mayo y junio de 2020, durante la pandemia.
En cada ronda se mostró a los grupos una viñeta: la foto de un joven con cuatro datos. Trabaja en empleos informales, cursa educación media, vive en Pedro Aguirre Cerda y su familia percibe menos de $200.000. El personaje es ficticio y cada grupo le puso nombre. En Santiago lo llamaron Jonathan, Martín o Byron. En Puerto Montt lo identificaron como un joven urbano de origen indígena y chilote, con nombres como Matías Nahuelhuaique, y algunos lo llamaron Matías Catrileo.
El texto se enmarca en un proyecto que estudia cómo las personas representan su propia posición social en Chile y en qué medida eso funda la justificación subjetiva de la desigualdad.
En la primera ronda, antes de octubre de 2019, muchos participantes de los grupos de Santiago usaron la palabra»flaite» en sentido amplio, como forma de ser y de expresarse. En todos los estratos la asociaron con una actitud agresiva y ostentosa, e incluso con delincuencia. Los autores anotan que el término opera en la sociedad chilena por oposición a»cuico».
La descripción situaba al joven en un grupo marginal y violento, sin indagar en las razones de su comportamiento. En los estratos más bajos apareció además un sentimiento de reconocimiento: el joven fue descrito como alguien del propio grupo, con un sentido compartido de pertenencia a la población.
Con el 18 de octubre la imagen cambió de manera abrupta, sobre todo en los estratos medios y bajos. La agresividad descrita en la ronda anterior pasó a entenderse como rabia contra el sistema, la educación, el gobierno y el actuar de Carabineros. Los participantes la caracterizaron como una emoción acumulada por un grupo estigmatizado y como respuesta a la falta de oportunidades. Para algunos, incluso el uso de la violencia encontró justificación.
La mayor parte de los participantes, en Santiago y en Puerto Montt, reconoció a los jóvenes como iniciadores del conflicto y varios lo expresaron como gratitud. Algunos agregaron que el joven había ayudado a los mayores a sacudirse sus propios temores. Los autores leen esa apreciación como una liberación emocional de adultos que habían vivido la represión o evitado el conflicto.
En el estrato alto la lectura fue distinta. Algunos participantes atribuyeron al joven odio y falta de respeto, con temor por la evolución de la situación. En ese mismo estrato, un gerente afirmó que los jóvenes habían revolucionado a todos. Entre los grupos se repitió que este joven»la tiene clara», lejos de la apatía que la misma viñeta había evocado meses antes.
A dos meses del inicio de la pandemia, las descripciones devolvieron al joven a la pobreza. Los participantes supusieron que sus familiares habían perdido el empleo, que no tenía clases en línea y que había perdido el año escolar. Estuvieron divididos sobre si seguía protestando.
Apareció un elemento nuevo: su vivencia quedó ligada al núcleo familiar y al bienestar económico, emocional y de salud de la familia. La mayoría lo describió como espectador y víctima de la agudización de las desigualdades, sin capacidad de acción. Aun así, los participantes mantuvieron la opinión de que el joven se forma una idea crítica de lo que observa.
En esta ronda los grupos volvieron a hablar de él como un niño. De ahí proviene la frase que titula el capítulo, dicha por un participante de Puerto Montt.
El capítulo describe esta evolución como característica de una crisis sociopolítica, en la que las percepciones se desarrollan al mismo tiempo que los acontecimientos. Recoge también una observación de Duarte (2015) sobre las sociedades adultocéntricas: los jóvenes son visibilizados o invisibilizados según ideas, intereses y contextos externos a ellos.
En los últimos grupos focales fue recurrente el deseo de volver pronto a la normalidad. Los autores lo describen como un tránsito de la»vida digna» a la»vida segura». El joven manifestante retorna a un mundo de necesidades, obligaciones y escasez económica, aunque sin haber perdido su sentido crítico ni su capacidad de movilización.
El estudio registra percepciones adultas sobre un estudiante secundario de estrato bajo entre agosto de 2019 y junio de 2020. Sus resultados corresponden a ese período.
Qué queda después de una ola de protesta
La movilización temprana favorece el involucramiento político, pero ese efecto cambia con el tiempo. Es lo que reportan Sofía Donoso (Universidad de Chile, investigadora asociada de COES hasta 2025), Daniel Miranda (Universidad de Chile, COES) y Rodolfo Disi Pavlic (Universidad Adolfo Ibáñez) en un artículo publicado en línea el 31 de marzo de 2026 en The Sociological Quarterly.
El trabajo parte de Karl Mannheim para examinar cómo los flujos y reflujos de la movilización estudiantil han dado forma a generaciones políticas distintas en Chile. Usa los datos longitudinales del Estudio Longitudinal Social de Chile (ELSOC) de COES, entre 2016 y 2023, y sigue por cohorte las actitudes y conductas de involucramiento político.
Según el resumen del artículo, los efectos generacionales cambian en el tiempo. Tras el estallido social de 2019 aparecen desmovilización y fatiga política. Las cohortes más jóvenes muestran una identificación decreciente con el movimiento estudiantil, lo que los autores interpretan como un posible cambio en los referentes políticos.
Los autores plantean que las olas de protesta pueden formar disposiciones políticas duraderas, y que estas se modifican a medida que cambian las personas y sus contextos políticos.
De la calle a la política pública
Dos publicaciones examinan qué efectos tuvo el movimiento estudiantil en la política institucional y en la gratuidad.
Sofía Donoso y Nicolás Somma (Pontificia Universidad Católica de Chile) plantean que el impacto del movimiento de 2011 excede sus resultados en políticas públicas, como la rebaja de la tasa de interés del Crédito con Aval del Estado. El capítulo se publicó en 2019 en el libro Protest and Democracy.
A partir de entrevistas a activistas estudiantiles, documentos legales, prensa y una base de datos de eventos de protesta entre 2000 y 2012, identifican dos cambios. Uno es de contenido: el movimiento introdujo nuevas demandas en la agenda y, según Donoso, en 2011 logró politizar la desigualdad. El otro es de estructura: se formaron nuevos movimientos, partidos y coaliciones que decidieron disputar el poder.
El capítulo sitúa ahí el origen del Frente Amplio. Varios dirigentes estudiantiles compitieron en las elecciones parlamentarias de 2013 sin abandonar su participación en los movimientos sociales.
Sobre la gratuidad, Sofía Donoso, Rodolfo Disi Pavlic y Belén Cumsille (Universidad Alberto Hurtado) estudian si el movimiento estudiantil influyó en la expansión de la gratuidad en educación superior. El artículo apareció en 2023 en World Development.
Los autores evalúan tres mecanismos de influencia: la protesta, los vínculos con partidos y con la burocracia estatal, y la opinión pública. Usan 32 entrevistas a élites, registros del Congreso y de la administración, noticias y datos de opinión pública y de eventos de protesta.
El movimiento influyó por las tres vías. La protesta instaló la gratuidad en la agenda pública. La vía de mayor efecto fue la conexión con los partidos de gobierno y la presencia de exdirigentes estudiantiles en el Ministerio de Educación y en el Congreso. De manera indirecta, el movimiento también inclinó la opinión pública a favor de la gratuidad.
Los estudiantes incidieron en el ritmo y el alcance de la política sin lograr imprimir todas sus demandas. El artículo recuerda que el programa de gobierno de Michelle Bachelet contemplaba gratuidad universal para 2020 y que ese año el beneficio alcanzó al 35% de los estudiantes de educación superior.
Movimiento, partidos y urnas
Otras dos publicaciones tratan la relación del movimiento estudiantil con los partidos y con la participación electoral.
Nicolás Somma y Sofía Donoso sostienen que el movimiento estudiantil chileno se volvió influyente una vez que se desvinculó de los partidos políticos y de los gobiernos, al contrario de lo que suele establecer la literatura. El capítulo se publicó en 2021 en el libro Student Movements in Late Neoliberalism.
Describen tres procesos desde la década de 1990: fortalecimiento, desvinculación política e influencia en la elaboración de políticas educativas. Se detienen en las coyunturas de 2001, 2006 y 2011 a 2012, cuando ocurrieron los principales ciclos de protesta estudiantil. El capítulo busca además explicar el declive de las protestas estudiantiles después de 2011.
Rodrigo Medel (Universidad Andrés Bello), Nicolás Somma y Sofía Donoso parten de una anomalía. La literatura internacional encuentra que protestar y votar van juntos. En Chile, durante la década previa al estudio, era poco probable que quienes participaban en manifestaciones callejeras participaran también en elecciones. El artículo apareció en 2023 en el Journal of Latin American Studies.
Los autores atribuyen esa ruptura al distanciamiento entre las organizaciones de movimientos sociales y la política institucional. Ese distanciamiento varía entre organizaciones, y para examinarlo comparan dos casos: el movimiento obrero y el movimiento estudiantil.
El estudio combina entrevistas a dirigentes con encuestas a participantes de marchas. Su foco es el papel mediador de las organizaciones en la promoción de distintas formas de participación política.
Publicaciones citadas
Barozet, E., Mac-Clure, Ó., Conejeros, J. y Jordana, C. (2021).»Debe ser un niño que tiene rabia, que tiene como un dolor con la sociedad»: discursos comunes acerca de los jóvenes urbanos chilenos en una situación de crisis. En S. Alé, K. Duarte y D. Miranda (eds.), Saltar el torniquete. Reflexiones desde las juventudes de octubre. Santiago: Fondo de Cultura Económica. ISBN 978-956-289-220-9. . Libro impreso, con una versión abierta en CIPER Académico publicada el 29 de enero de 2021.
Donoso, S., Miranda, D. y Disi Pavlic, R. (2026). What Is Left After the Protest Wave? Tracing Generational Patterns of Political Engagement in the Wake of Chile’s Student Movement. The Sociological Quarterly, publicación en línea, 1–30. doi.org/10.1080/00380253.2026.2649264. Acceso por suscripción.
Donoso, S. y Somma, N. (2019). “You Taught Us to Give an Opinion, Now Learn How to Listen”: The Manifold Political Consequences of Chile’s Student Movement. En M. Arce y R. Rice (eds.), Protest and Democracy (pp. 145–172). Calgary: University of Calgary Press. COES publicó una nota de divulgación abierta el 8 de diciembre de 2019.
Donoso, S., Disi Pavlic, R. y Cumsille, B. (2023). Social policy expansion from below? The case of Chile’s student movement and free tuition higher education. World Development, 167, 106213. doi.org/10.1016/j.worlddev.2023.106213. Acceso por suscripción.
Somma, N. M. y Donoso, S. (2021). Chile’s Student Movement: Strong, Detached, Influential … and Declining? En L. Cini, D. della Porta y C. Guzmán-Concha (eds.), Student Movements in Late Neoliberalism (pp. 241–267). Palgrave Macmillan. doi.org/10.1007/978-3-030-75754-0_10. Acceso por suscripción.
Medel, R. M., Somma, N. M. y Donoso, S. (2023). The Nexus between Protest and Electoral Participation: Explaining Chile’s Exceptionalism. Journal of Latin American Studies, 55(4), 705–732. doi.org/10.1017/S0022216X23000706. Acceso por suscripción.
El capítulo de Barozet, Mac-Clure, Conejeros y Jordana declara financiamiento del proyecto Fondecyt Regular 1190436 y de COES (ANID/FONDAP/15130009).
Referencias prensa:
Pinto, A. (1 de octubre de 2026). Marcha de la Confech: miles de estudiantes protestan en la Alameda contra los recortes en el Presupuesto 2027. El País Chile. elpais.com
González, A. (22 de septiembre de 2026). Confech desafía al Gobierno y convoca a paro nacional por Presupuesto 2027: “Ni un peso menos”. BioBioChile, con información de Monserrat Tapia. biobiochile.cl
Baeza, A. (23 de septiembre de 2026). Confech convoca a paro nacional para el 1 de octubre: estudiantes advierten “ni un peso menos” para educación. Publimetro Chile. publimetro.cl
Arriaza, J. (1 de octubre de 2026). Sigue lo que fue desarrollo de la marcha convocada por la Confech. La Tercera. latercera.com
BioBioChile (1 de octubre de 2026). 31 detenidos dejan incidentes en marcha convocada por la Confech en Santiago. biobiochile.cl
T13 (1 de octubre de 2026). Marcha de la Confech tuvo 31 detenidos según último reporte de Carabineros: asistieron cerca de 6.000 personas. t13.cl
Nota editor
Los hechos del 1 de octubre citados al inicio provienen de estas notas.
La convocatoria, la consigna y el contexto presupuestario fueron informados por BioBioChile el 22 de septiembre de 2026 y por Publimetro el 23 de septiembre. La adhesión de la CUT y del Colegio de Profesores a la marcha consta en la cobertura de La Tercera del 1 de octubre. Las cifras de asistencia de Carabineros y de la Confech, y el número de personas detenidas, provienen de BioBioChile y de T13, ambas del 1 de octubre.
