Especial trabajo: cinco temas claves del mundo laboral que estudian investigadores e investigadoras COES
Especial trabajo: cinco temas claves del mundo laboral que estudian investigadores e investigadoras COES

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En este especial de trabajo, te presentamos cinco investigaciones que realizan investigadores e investigadoras COES sobre el mundo laboral. En esta oportunidad, abarcaremos cinco temas contingentes en el mundo laboral: adultos mayores; la Inteligencia Artificial; las aplicaciones; sindicatos y el trabajo realizado por el Observatorio de Huelgas Laborales durante los últimos diez años.

Trabajar después de jubilar

Chile es el país de América Latina donde más ha aumentado la participación laboral de personas mayores de 65 años en las últimas dos décadas. Según cifras de la OIT, entre 2002 y 2019 este grupo etario activo laboralmente creció casi un 10%.

Quienes comenzaron a trabajar a fines de los años 70 e inicios de los 80 enfrentan hoy una realidad laboral caracterizada por empleos temporales, alta informalidad y baja protección social.

Aunque podría pensarse que la principal razón para que estas personas sigan trabajando es económica, el investigador del COES, Ignacio Cabib señala que esta idea no refleja completamente la realidad.

El estudio Lifetime employment–coresidential trajectories and extended working life in Chile, liderado por Cabib, muestra que quienes han estado fuera del mercado laboral durante gran parte de su vida tienden a dejar de trabajar tras jubilarse, pese a ser quienes tienen menos recursos económicos individuales.

En la investigación Biographies of uncertainty regulation in the labor market and extension of working life in Chile, Cabib y su equipo identifican diversas estrategias que las personas mayores desarrollan para enfrentar la incertidumbre del mercado laboral, muchas de las cuales no están únicamente motivadas por razones económicas. “Por ejemplo, muchas personas quieren evitar retirarse definitivamente del trabajo para no sufrir deterioro físico, cognitivo y mental, e incluso para evitar una muerte prematura asociada a la inactividad”, explica el investigador COES.

Inteligencia artificial y nuevas desigualdades laborales

Con el rápido desarrollo de la inteligencia artificial en los últimos años, su impacto en el mundo laboral se ha vuelto un tema de especial interés de estudio académico.

En la investigación “Artificial Intelligence and Labor Market Transformations in Latin America«, del investigador COES, Pablo Egaña, en conjunto al académico Claudio Bravo-Ortega, se abocaron a esta situación y hallaron que aunque las IA afectan tanto a las labores repetitivas como a los trabajos calificados, son las personas de mayor nivel educativo, habilidades digitales y experiencia quienes se exponen más a esta nueva ola de automatización. 

“Eso no significa que [las personas altamente calificadas] perderán sus empleos, pues muchas veces son quienes pueden sacarle mejor partido a la IA para ganar más productividad y crecer profesionalmente”, señala Egaña.

Egaña, doctor en Desarrollo Sostenible por la Universidad de Columbia, advierte que la IA puede “amplificar” las desigualdades, especialmente en países con brechas en educación y acceso digital, como Chile.

Aunque podrían surgir nuevos empleos, muchos estarán en los extremos: muy bien o muy mal remunerados, lo que podría afectar a la clase media laboral. Aun así, Egaña se muestra optimista y señala que la IA no tiene por qué ser una amenaza, siempre que la sociedad se adapte: “Podemos actuar. Como trabajadores, aprendiendo nuevas habilidades, como país, invirtiendo en educación, formación continua y tecnología y como sociedad, asegurándonos de que nadie quede atrás (…) si enfrentamos estos cambios con colaboración, innovación  e inclusión,  la inteligencia artificial dejará de ser una amenaza y se volverá nuestra aliada”.

Las contradicciones del trabajo para Apps

A dos años y medio de la entrada en vigencia de la Ley de Plataformas Digitales —que busca garantizar condiciones laborales básicas como protección social y descanso para más de 64 mil personas en Chile que trabajan en plataformas como Uber o Rappi— muchas aún desconocen los beneficios de esta normativa. De hecho, solo un 15% considera que se está cumpliendo, según el informe del Consejo Superior Laboral de 2024

Ante este escenario, la investigadora COES Francisca Gutiérrez advierte en su proyecto Fondecyt, “El proceso de trabajo en la Economía gig: el caso de las plataformas de reparto en Chile y Argentina”, que hay dos factores clave que explican por qué muchas personas siguen trabajando en estas plataformas pese a la precariedad laboral.

El primer motivo es la falta de mejores alternativas que respondan a lo que las personas valoran en un empleo. Según el estudio, entre 497 repartidores de Santiago: un 31% lo hace por “los horarios flexibles” (31%), un 27,5% lo hace para “ser el propio jefe”, un 24% por “los ingresos que proveen” y un 12% por “la falta de otro trabajo” (12.2%).

La segunda razón alude a los vínculos de solidaridad entre repartidores, que ayudan a enfrentar los desafíos cotidianos. “Esta red de apoyo, aunque informal, les da a los repartidores un mayor sentido de pertenencia que los beneficios legales actuales”, afirma Gutiérrez.

La importancia de fortalecer a los sindicatos en Chile

“A pesar de estar muy debilitados, los sindicatos en Chile gozan de una de las mayores confianzas de toda América Latina”, comenta Pablo Pérez Ahumada, académico COES e investigador principal del estudio “Política de clases y confianza en los sindicatos en América Latina”. Según esta investigación, casi un 45% de las personas en Chile confía “mucho” o “algo” en los sindicatos, por encima de países como México o Argentina.

Sin embargo, el sindicalismo chileno enfrenta varios desafíos: una negociación colectiva limitada a nivel de empresa, una alta fragmentación (con más de 12 mil sindicatos con un promedio de 100 afiliados cada uno) y barreras al derecho a huelga. Lo que contribuye a que solo un 16% de las y los trabajadores estén afiliado. Sin embargo, según una encuesta del Fondecyt “Clases sociales, movimientos sindicales y conflicto en tiempos de crisis: un estudio comparativo de Argentina y Chile”, comprueba que cuando existe un sindicato en el lugar de trabajo, la tasa de afiliación sube a cerca de un 60%. “Esto sugiere que el problema no es el desinterés, sino la falta de acceso a organizaciones sindicales activas”, comenta Pérez.

Según los datos que obtuvo el investigador COES, esto ocurre principalmente por dos razones: para tener más beneficios económicos (62%) y porque creen que “hay que estar unidos para defender nuestros derechos” (51%). 

Ante este panorama, Pérez sugiere que una reforma que habilite la negociación colectiva por rama o sector “permitiría reducir la fragmentación sindical, ampliar la cobertura de los beneficios negociados y equilibrar el poder entre empleadores y trabajadores”.

Domingo Pérez: Observatorio de Huelgas Laborales

Aunque las tasas de sindicalización se han mantenido estables, el conflicto laboral en Chile ha adoptado nuevas formas. Así lo muestra el Observatorio de Huelgas Laborales (OHL) del COES, creado en 2014, que analiza la evolución de las huelgas en el país.

Desde 2006 se ha observado un aumento sostenido en el número de huelgas, muchas de las cuales no figuran en registros oficiales. De hecho, solo la mitad de los paros aparece formalmente, y la mitad de las huelgas extra legales proviene del sector privado. 

“En general, los datos han revelado que las huelgas han aumentado en complejidad, en alcance, alianzas, y en escala”, asevera Domingo Pérez, director del OHL.

“Desde la aproximación científica al mundo laboral y la economía, es posible observar que tanto la cooperación como el conflicto son sustanciales en las relaciones laborales. En este marco, estimar la temperatura de las tensiones laborales y las demandas en el trabajo constituye una información clave y esencial para saber cómo conseguir una sociedad más justa”, añade.

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