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[PRENSA ELSOC] OPINIÓN: La persistente desigualdad en Chile, La Segunda

Publicada en La Segunda

(Texto original)

El COES presentó por primera vez los resultados de la Encuesta Longitudinal Social de Chile (ELSOC) referidos a temas de cohesión y conflicto barrial, temas que se relacionan con calidad de vida y las posibilidades de ascenso social que tienen los hogares. Esta encuesta realiza un seguimiento anual de percepciones a casi 3000 hogares a lo largo del país. Ya en su año uno, los resultados son sorprendentes.

En la zona norte (Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo) las tasas de estigmatización barrial y sentimientos de inseguridad y criminalidad en los barrios se perciben mucho más altas que en el resto del país, a la vez que los niveles de confianza entre vecinos, apego al barrio, sociabilidad y apoyo social están muy por debajo del promedio.

La situación empeora para los hogares de todo el país que tienen bajo nivel educación y capital social, y especialmente si residen en modalidad de arriendo y sometidos a una alta densidad barrial (que a nivel de zona censal supera los 350 habitantes por hectárea, pero que si se mide por edificio, puede fácilmente superar los 5000). Cerca del 25% de la población de más bajos ingresos corresponde a un “cluster” social sumamente concentrado en determinados barrios que cotidianamente experimentan estigmatización territorial, conflictividad barrial, criminalidad y sentimientos de inseguridad.

Todo indica que el norte, la explotación minera que le genera tanta riqueza a este país está estrechamente relacionada con el explosivo y desregulado crecimiento de las ciudades, proliferación de campamentos, inmigración internacional intensificada, e incluso complejas situaciones de racismo. Asimismo, a nivel de todo el país, la creciente tasa de arriendo de vivienda de los hogares (motivado por la proliferación de la construcción de edificios para “inversión”) y la tasa incremental de densidad residencial en los centros (“guetos verticales” como último ejemplo) son situaciones que han venido agravándose en el último tiempo, producto de una deficiente regulación pública y el control casi monopólico que tienen las empresas inmobiliarias. Una alta densidad residencial no es de por sí negativa, pero se empeora en los sectores más carenciados, cuando no existe acceso a servicios básicos (áreas verdes, salud, educación, etc.) y cuando los barrios incluso se componen de hogares transitorios con declaradas intenciones de mudarse a otro sitio.

Lo contrario ocurre en los barrios donde vive el 15% más rico del país, con mayor educación y capital social, y donde el suelo y la vivienda son más costosos, especialmente en Santiago.

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