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[OPINIÓN] Fútbol femenino: Una lucha política por reivindicación de derechos

Por José Marín

Publicado en El Desconcierto

Este domingo (7 de julio) ha concluido el mundial de fútbol femenino que coronó a Estados Unidos por segunda vez consecutiva y cuartas en la historia, al vencer por dos goles a cero a Holanda, demostrando su poderío en la disciplina. Sin embargo, los ojos del mundo futbolizado (y de la FIFA) estaban puestos en las finales de las copas de las dos confederaciones de fútbol de América (CONMEBOL y CONCACAF) en la Copa América y la Copa de Oro, respectivamente. Pero, mientras el mundo futbolístico se horrorizaba por la segunda expulsión de Messi en su historia con la selección argentina o las críticas al VAR tanto en el norte como en el sur, en Francia, las jugadoras expresaban un ambiente reivindicativo tanto dentro como fuera de la cancha.

Megan Rapinoe, la actual capitana campeona del mundo y la mejor jugadora del mundial, dejó en evidencia lo ya claro: las diferencias entre el fútbol masculino y el femenino responden a un nulo interés de la FIFA por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en el fútbol. En sus últimas declaraciones, Rapinoe se refirió a la difícil tarea que ha sido el conseguir que la brecha se disminuya, haciendo un llamado directo a las máximas autoridades del mundo del fútbol a hacerse cargo de una vez por todas. Además, de hacer alusiones directas hacia Donald Trump expresando su negación a asistir a la Casa Blanca en señal de protesta por la ola de racismo y violencia policial que sigue azotando al país, sumándose a la lucha por la igualdad racial y de derechos que había hecho público desde el deporte el ex mariscal de campo de los 49ers de San Francisco, Colin Kaepernick. A este hecho, se antecede la auto-exclusión de la cita mundialista de la ganadora al balón de oro en 2018, Ada Hegerberg, debido a la desigualdad salarial entre hombres y mujeres en el fútbol de su país y en el mundo entero.

Sin embargo, la batalla que rodea al mundo del fútbol femenino no ha comenzado ni ha terminado con el mundial de Francia. En muchos lugares del mundo, futbolistas e hinchas llevan años solicitando un ambiente más equitativo y justo, con demandas por derechos básicos de salud, sueldos justos y la atención mediática que merecen.  

En el continente, esta batalla reivindicativa se ha desarrollado desde distintos países a través de diferentes frentes. Existen casos de total desatención por parte de las autoridades del fútbol, como el plantel del club Atlético Huila, campeón de la copa libertadores femenina de 2018, quienes por completa desprolijidad de su federación y de la CONMEBOL, tuvieron que viajar en condiciones indignas en su retorno a Colombia, con una reducción importante en los premios comprometidos.

Por otro lado, está el caso de la jugadora argentina Macarena Sánchez, quien ha encabezado la lucha por la profesionalización del fútbol femenino argentino, siendo incluso amenazada de muerte a través de redes sociales. Este hecho sirvió para que muchos planteles femeninos de clubes argentinos, como Boca, River, Racing y San Lorenzo, desarrollaran una campaña de protesta solicitando la profesionalización del fútbol, sumándose a la campaña levantada por Sánchez.

En Chile, solo un club de fútbol ha logrado “profesionalizar” su plantel femenino: Santiago Morning. Sin embargo, existen algunos esfuerzos e intenciones de que más clubes se sumen a esta mínima causa. El Club Social y Deportivo Colo Colo, a través de su comisión de género, presentó al actual directorio de Blanco y Negro un plan de reforzamiento de la rama femenina de fútbol, donde exige avanzar hacia la profesionalización y mayores reconocimientos al equipo femenino más exitoso de la historia de Chile.

Otro de los espacios de lucha más fuerte que se ha levantado durante los últimos años en Chile son las propias hinchas. Distintos grupos feministas han incursionado en el espacio de las barras de fútbol, históricamente cooptado por masculinidades. En Colo Colo, la comisión de género en la que participa Rosario Moraga, junto a colectivos de hinchas feministas como “Janequeo”, han realizado diferentes acciones colectivas para cambiar las dinámicas del barrismo y reivindicar la posición de las mujeres en el espacio del fútbol. En la Universidad Católica, el colectivo de hinchas feministas “Nuestra Cruzada” ha llevado a cabo diversas intervenciones en los estadios exigiendo un mayor reconocimiento del fútbol femenino y de las mujeres en la hinchada. Estos casos son un ejemplo de muchos colectivos feministas que han adoptado las banderas de lucha desde los distintos clubes de fútbol.

Las mujeres han reclamado con justeza su posición dentro del fútbol. Ellas han desarrollado tanto fuera como dentro de la cancha una lucha incansable por la igualdad de derechos que necesitan en el deporte. El fútbol para las mujeres es una arena de batalla política que está ganando posicionamiento de manera fuerte y necesaria.

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