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[OPINIÓN] CAE: más matrícula para las universidades de baja calidad, menos graduados para el país

Publicada por La Tercera
Por Dante Contreras, Alonso Bucarey y Pablo Muñoz

Los Créditos con Aval del Estado (CAE) son parte integral de muchos sistemas de financiamiento a la educación terciaria. La intervención del gobierno se basa en la idea de que el sistema bancario no esta suficientemente desarrollado para prestar recursos a estudiantes en función de sus futuros ingresos Un hecho que contrastaría con los promisorios retornos a la educación superior.

Sin embargo, en varios países se han observado aumentos en las tasas de no pago de las deudas estudiantiles y un creciente número de protestas por el elevado costo de la educación superior. Esta situación también se observa en Chile, y sugiere que no todos los estudiantes se beneficiarían de tomar préstamos para la educación superior. Cargas pesadas de deuda a temprana edad pueden afectar otras decisiones de mediano y largo plazo tales como la compra de vivienda, ahorrar para la vejez y la conformación de una familia. Adicionalmente, el no pago de la deuda puede tener importantes consecuencias a nivel agregado si un número significativo de estudiantes no son capaces de solventar sus deudas.

¿Por qué razón alumnos con estudios superiores no pueden pagar sus deudas? Existen múltiples razones: los estudiantes pueden enfrentar distintos shocks de ingresos que no les permiten cubrir sus pagos, o bien eligen carreras con bajo retorno. También puede ser que los estudiantes financien carreras con alto retorno pero con baja tasa de graduación. Usando información administrativa, producto de un convenio de colaboración entre la Universidad de Chile y el Ministerio de Desarrollo Social, construimos una base de datos que nos permitió examinar la relación causal entre educación superior e ingresos para aquellos estudiantes que fueron beneficiados con el CAE para ir a la universidad.

El CAE provee acceso a créditos a estudiantes de bajo nivel socioeconómico para cualquier institución de educación superior acreditada. Dichos estudiantes deben obtener un puntaje superior a 475 puntos promedio PSU entre Matemáticas y Lenguaje. Los estudiantes que no logran este puntaje mínimo, pero que obtienen un promedio de notas superior a 5.27 son elegibles para CAE en una institución vocacional (IP o CFT) acreditada. Como es de esperar, las instituciones de educación superior exhiben una significativa heterogeneidad en sus acreditaciones.

Nuestros resultados muestran que los estudiantes que toman el CAE universitario sustituyen instituciones vocacionales por universidades. Producto de esto, se observa un incremento en los años de educación del orden de dos años. Sin embargo, al sustituir una carrera vocacional por una universitaria, los estudiantes terminan matriculándose en instituciones que tienen un menor número de años de acreditación.

Cuando examinamos la situación entre ocho a nueve años después de graduarse de educación secundaria, solo el 40% de los estudiantes con CAE en universidades lograron graduarse versus el 65% en CFT/IP. Al mismo tiempo, se observa que dichos estudiantes incrementaron su deuda estudiantil en catorce mil dólares. También se aprecia que estos estudiantes exhiben menos años experiencia laboral, producto de mayor número de años estudiando pero obtienen ninguna ganancia significativa en el mercado del trabajo (salarios, empleo, tipo de contrato, etc.).

De este modo, el CAE es una política que ayuda a muchos estudiantes a financiar su educación superior, pero que para muchos no genera efectos positivos en el mercado laboral.

Nuestra explicación a estos resultados estaría dada por la elevada heterogeneidad de los retornos en la educación superior. Un alumno que por un margen pequeño accede al CAE universitario (i.e. que obtiene un puntaje marginalmente superior a 475 puntos) estaría dejando de acceder a instituciones vocacionales de calidad, por ingresar a universidades de mediana o baja calidad. Sin embargo, es importante destacar que cuando examinamos el efecto del CAE universitarios para estudiantes con un rendimiento significativamente mayor a los 475 puntos, y que consecuencia pueden acceder a mejores instituciones, encontramos mayores tasas de graduación, incrementos salariales y mejores opciones laborales.

En suma, políticas de financiamiento estudiantil podrían tener consecuencias adversas, las que en nuestro caso se explicarían por menores tasas de graduación entre estudiantes en torno al punto de corte, quienes eligen instituciones de baja calidad. De ello concluimos, que mientras los procesos de acreditación no sean elevados de forma significativa, políticas como el CAE o gratuidad pueden generar una asignación incorrecta de recursos para las instituciones de educación superior y el país.

 

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