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En la Biblioteca Nicanor Parra de la UDP se realizó la presentación del libro «¿El 99% contra el 1%? Por qué la obsesión por los ricos no sirve para combatir la desigualdad de Mariana Heredia, socióloga y doctora de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París. En la instancia, organizada por COES junto a la Facultad de Ciencias Sociales de la UDP, expusieron los académicos Jorge Atria (COES/ UDP) y Marcos García-Hernando (COES/ UDP).

Mariana Heredia es investigadora del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) de Argentina, trabajo que realiza desde la Escuela Idaes de la Universidad de San Martín. También es profesora de la Universidad de Buenos Aires.

En la obra, la investigadora analiza los modos en que se conforman las élites económicas y las posibles estrategias para revertir la desigualdad. Discute la concepción de que el 1% más rico de la población concentra el poder económico y, desde allí, ejerce con eficacia el resto de los poderes. Esta noción, popularizada en los últimos años por el economista Thomas Piketty, no sería traspasable a América Latina, donde ese 1% es más reducido y menos rico que el norteamericano o europeo. Enfocada en la realidad argentina, la obra da conclusiones válidas para América Latina, exceptuando a Brasil.

El libro intenta proponer algunas hipótesis sobre la singularidad de América Latina en relación con los estudios que se hicieron en relación con las élites europeas y norteamericanas y diría que América Latina fue históricamente una tierra de oportunidades (como fue también Estados Unidos, pero después se fue cerrando de algún modo). En América Latina, -en parte por las oportunidades y por las crisis que fue atravesando en términos políticos y económicos- hubo distintas oleadas de enriquecimiento que fueron llegando a componer sus clases más altas. Si bien se lograron acumular grandes fortunas, su magnitud y su extensión global es mucho menor que las élites europeas y norteamericanas, que siguen dominando el mundo, ahora desafiadas por las élites asiáticas. Hay algunos muy ricos latinoamericanos, pero la proporción en cantidad de gente y de riqueza que esos  ricos latinoamericanos detentan -sobre todo cuando no hablamos de Brasil- es insignificante en relación con otras regiones del mundo. No obstante lo cual, si algo caracterizó a América Latina fue la relación privilegiada – porque ahí sí la noción de privilegio con connotación negativa cabe- de esas élites con los poderes institucionales. Es decir, ahí donde en otras naciones se pudieron establecer instituciones más meritocráticas -políticas educativas, sanitarias, investigativas, judiciales- en América Latina el recurso siguió siendo la posibilidad de acceder a ventajas muchas veces inconfesables”.

En la presentación, la autora comentó cómo “si bien estas familias aparecen en los medios o en revistas de celebrities mostrando sus riquezas, se subraya menos -y debería de hacerse más el nivel de discrecionalidad  que detentan en relación con ciertas reglas a las cuales deberían someterse como el resto de los ciudadanos”. Recalcando que la justicia debería caer con todo el peso de la ley si comenten actos de violencia a sus próximos, a sus subordinados, actos ilegales o de corrupción con los poderes políticos.

El libro analiza tres tipos de desigualdad: económica, social y política. En el punto de la desigualdad económica, Heredia puntualizó que: “las elites de los países latinoamericanos comparten con las otras un carácter muy poroso no solo porque muchas nuevas familias logran acceder en distintos momentos de oportunidad a la riqueza, si no también por la presencia de los capitales internacionales”.

En cuanto al poder social, también se caracterizó en América Latina por “una gran segregación por la distribución diferenciada en el territorio y en las instituciones de los que más y menos tienen. Barrios más homogéneos, instituciones  más homogéneas, círculos de poder más homogéneos y cerrados. Esto fue agudizado por la globalización y el liberalismo al disminuir los bienes públicos de calidad y hacer que quienes pueden pagar accedan a bienes más costosos y algunas veces mucho mejores, que a los que acceden los demás.

Y la desigualdad política, que Heredia considera se manifiesta menos en Chile, tiene que ver en cómo el poder de las Presidencias se vio trastocado por movimientos que no necesariamente están en el poder, pero que desestabilizan, como en el caso boliviano y peruano, y que en nuestro país se podría atribuir al tema mapuche.

La vocación de «¿El 99% contra el 1%?» confesó la autora, es que pueda ser leído por todo el público interesado. Contiene anécdotas de las entrevistas y encuentros de la autora con la elite, perfiles; entre otros.. También un apartado para el lector especializado, pero cualquiera lo puede leer sin dificultad. Fue publicado por Siglo XXI y en Chile se puede encontrar en Busca Libre y Amazon.

 

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