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Publicada en Emol

Según los analistas, las cifras de la última encuesta CEP demuestran que el sistema político supo canalizar la tensión y las demandas levantadas durante el estallido social.

«Respecto a la medición de diciembre de 2019, todas las instituciones, excepto las redes sociales, aumentaron la confianza entre la ciudadanía”, dijo este miércoles la coordinadora del área de opinión pública del Centro de Estudios Públicos (CEP), Carmen Le Foulon, tras dar a conocer las cifras de la última encuesta de la entidad.

Con ello, según la analista, regresaron los niveles de evaluación vistos hasta antes del inicio de la crisis social iniciada el 18 de octubre de ese año, destacando que «lo que vemos en distintas respuestas es una vuelta a las percepciones y actitudes pre estallido, volvemos a esa tendencia. Vemos también un mayor rechazo a la violencia».

«Eso puede estar asociado a que se ha experimentado por más tiempo la violencia y también a que las demandas del estallido se han canalizado a través de una forma institucional que es la Convención. Por lo tanto, uno podría esperar que a medida que se canalicen las demandas, la aceptación de la violencia disminuya», añadió.

Una visión similar planteó a Emol el investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), Matías Bargsted, quien planteó que los datos recogidos por el estudio permiten interpretar que «podríamos hablar de una vuelta a la vida más cotidiana, regular y de menos agitación política».

«Cuando estábamos en el contexto del estallido social, donde hay un discurso bien fuerte y muy critico del aparataje institucional, no es de extrañarse que la confianza en muchas instituciones haya tenido un bajón, porque se estaba mirando con ojos más críticos a la sociedad«, añadió.

En esa línea, el también académico del Instituto de Sociología de la U. Católica recalcó que «existe un optimismo leve, porque sabemos que somos una sociedad bien crítica de las instituciones públicas en general, relacionado con la respuesta institucional que se ha desarrollado desde el Estado respecto a lo que sucedió en el estallido».

En tanto, el cientista político y profesor de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, destacó que la encuesta evidencia que «se retoma un ritmo de confianza que se venía registrando en el país y que con el estallido cambió, pero una vez que pasó el trauma es normal que se retomen lo niveles históricos hacia las instituciones».

«De igual manera, se retoman incluso los niveles de percepciones económicas a nivel país y a nivel individual. Hay un punto metodológico importante, estamos comparando 2021 con el peor momento del país, que fue el post estallido, por lo tanto, estamos comparando con un nivel anormal«, enfatizó.

Otra visión aportó el investigador asociado del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), Álvaro Vergara, quien apuntó que «es pronto todavía para hacer un análisis demasiado categórico respecto a si hay un cambio relevante en cuanto a la confianza en las instituciones».

«Ahora bien, en momentos complejos y dinámicos como los que estamos viviendo, una mejora en las percepciones brinda algo de oxígeno. Eso quiere decir que el sistema político y la institucionalidad, en general, han podido canalizar la crisis sanitaria y política por ahora«, agregó.

El impacto de la Convención

En ese contexto, los analistas coinciden en la importancia que ha jugado la apertura del órgano que redactará una nueva Constitución. Para Bargsted, el alza en la confianza de las instituciones está estrechamente relacionado al inicio del proceso constituyente y la puesta en marcha de esa institución.

«Vemos que hubo una recepción institucional a las demandas del movimiento de octubre, principalmente a través de la Convención, con plebiscito de entrada y salida, con normas de equidad de género, representación de pueblos originarios. Muchas de las facetas más críticas del estallido encontraron recepción institucional», indicó.

A juicio de Vergara, ello resalta aún más la importancia que tendrá el trabajo de los convencionales. «Por eso el desafío de la Convención es enorme. De cierta forma, esta instancia debe intentar plasmar en una nueva institucionalidad aquellas inquietudes que se hicieron notar durante el estallido social», dijo.

«Como se puede ver en la encuesta, el chileno no sólo confía en la vía institucional, sino que la prefiere a todas luces para canalizar las reformas. Una muestra de ello es que un 61% de los encuestados privilegia los acuerdos, aunque las partes tengan que ceder. Eso es la esencia de un acuerdo», subrayó.

En ese sentido, aseguró que «el mensaje que dio esta semana con la discusión respecto de los 2/3 disminuirá la confianza hacia la Convención. Lo de Rojas Vade es un duro golpe también. Si la Convención muestra apego a las reglas refrendadas en el plebiscito, y si además es capaz de lograr grandes acuerdos la confianza subirá a la larga«.

«Y no solo eso, si se logra aquello, podrá cumplir con su cometido que es redactar una Constitución, pero además que sea aprobada por la ciudadanía. La pelota la tienen ellos, pero después volverá a la gente. Esto pareciera olvidarse a veces«, advirtió el abogado del IES.

Violencia, democracia y otros aspectos

En cuanto a las cifras del sondeo que mostraron una disminución en el respaldo a las manifestaciones del 18-O y un aumento al rechazo del uso de la violencia en ellas, Bargsted comentó que «mi impresión es que en la medida que se percibe que hay respuesta y receptividad a los cambios, se vuelve a valorizar la institucionalidad«.

Y sobre la valoración de la democracia como el mejor sistema de gobierno, Morales explicó que «el hecho de que se retomen los niveles actuales retrata que vuelve un período de normalidad en cuanto a la confianza en las instituciones y también en la adhesión a la democracia como régimen político».

«Incluso aumentan las percepciones respeto a que la democracia está funcionando mejor. Muy pocas personas o casi nadie podría decir que la democracia estaba funcionando bien en pleno estallido si estábamos con jornadas de violencia y de protestas a diario, en que existía un Estado de Derecho muy debilitado», recordó.

En esa línea, expresó que «cuando existe la percepción de un Estado de Derecho debilitado en democracia, entonces es razonable que la gente considere que la democracia está funcionando mal, a lo que se añade todo lo que representó ese estallido social en cuanto a la crítica a la democracia».

Para Vergara, otro punto a destacar en cuanto a las instituciones es el alza de los medios de comunicación tradicionales. «Estas son de las instituciones que más requieren de confianza para funcionar, y que cuando se ven cuestionados gran parte del sistema político se ve tensionado», señaló.

«Es una buena noticia que las radios y los diarios hayan registrado un alza. El trabajo informativo que han hecho sobre la pandemia ha sido bueno y eso la gente lo valora. Por otro lado, es interesante notar como las redes sociales, ante su talante destructivo y su deficiente capacidad de filtrar la veracidad del mensaje, vieran una fuerte disminución», concluyó.

Revisa la nota original publicada por Emol pinchando AQUÍ.

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