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COES en la Prensa

marzo 12, 2017

Límites, filtraciones y gastos comunes son los principales conflictos entre vecinos, La Tercera

Publicado en La Tercera

La Tercera

Desde 2011 a diciembre de 2016, ingresaron más de 40 mil casos a las Unidades de Justicia Vecinal. Pero sólo uno de cada cuatro casos logra solución, pues sentencias no tiene carácter jurídico.

En mayo de 2011 el ex ministro de Justicia, Felipe Bulnes, propuso un programa para solucionar conflictos entre vecinos que no tenían -ni tienen- lugar en el sistema judicial para ser resueltos. Así, y tomando como base el Programa de Gestión de Conflictos Locales, implementó cuatro Unidades de Justicia Vecinal (UJV) en Paine, Macul, Cerrillos y Renca. En 2012, cada una de esas comunas se convirtió en una unidad, correspondiendo Paine al sur, Macul al oriente, Cerrillos al poniente y Renca al norte. Cada una incorporó a otras cuatro comunas, totalizando 20 municipios.

Según el Ministerio de Justicia, con datos solicitados por La Tercera a través de la Ley de Transparencia, desde su puesta en marcha en 2011 y hasta diciembre de 2016, el sistema ha recibido 40.697 casos, siendo Paine la comuna con más denuncias.

El registro muestra que el conflicto más recurrente es el de “copropiedad inmobiliaria”, con 12.400 denuncias, que incluye peleas entre copropietarios o con la administración por límites de la propiedad, pago de gastos comunes, filtraciones o mal uso de bienes comunes,

Gabriel Otero, investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (Coes), quien además participó en un estudio junto a las UJV, explica que al analizar barrios identificaron que la concentración de pobreza y mucha gente viviendo en espacios reducidos, “tienden a aflorar estos conflictos”.

Para Magdalena Browne, directora del Instituto de Sociología de la U. Católica, los conflictos son por falta de vínculos. “La relación con un vecino es una relación con un extraño. Las personas sólo esperan de un buen vecino que no moleste o no invada su vida privada. Lo que no significa que las relaciones entre vecinos siempre sean densas o conflictivas”.

En 2006, la Encuesta Bicentenario Gfk-UC arrojó que los encuestados conocían por su nombre, en promedio, a 10,7 vecinos, mientras que en 2013, la cifra bajó a 7,9. “Desde el imaginario colectivo, existe la idea de un pasado distinto, de barrios más a escala humana, que había tiempo para saludar al vecino, pero no sabemos si era exactamente así, pues no hay estudios”, dice Browne.

Otero agrega que “Chile es un país que tiene poca sociabilidad, no sabemos si en el pasado éramos más sociables, pero suponemos que sí porque hoy la gente tiende a valorar a vecinos que son más tranquilos, valoran el menor contacto, valoran más la cordialidad”.

Según el Tercer Barómetro de la Felicidad 2015, el 85% de los encuestados afirma saludar al menos una vez al mes a sus vecinos si se los encuentra en la calle, pero sólo el 13% tiene completa confianza en ellos. “La poca relación de interactividad entre vecinos surge cuando hay proyectos comunes en torno a la seguridad o mejoramiento del barrio. No hay que hacer que sean más amigos porque sí, pero en la medida que les pones proyectos comunes, ellos mismos se autogestionan para que haya beneficio mutuo”, dice Browne.

Otero añade que “la gente evita conversar con sus vecinos y si tienen un conflicto, inmediatamente busca un mecanismo legal para solucionarlo. No quieren confrontarlos”.

Pocos casos solucionados

Pero las UJV no siempre logran dar solución. De los 29.866 casos tramitados desde su creación, sólo 7.228 fueron resueltos, 1.495 por conciliación, es decir, cuando las partes se ponen de acuerdo en una solución de forma rápida e informal, y 5.733 por mediación. La mediación tiene el mismo objetivo que la conciliación pero la solución es más sofisticada.

Cristian Riego, académico de la Facultad de Derecho de la U. Diego Portales, tiene una mirada crítica al programa. “Si bien el ministro Bulnes tuvo una intuición muy correcta de buscar un sistema de justicia para pequeñas causas, el grave error fue no hacer un esfuerzo más sistemático para incluirlo al sistema judicial”.

Agrega que el programa se inspiró en “los tribunales de causas pequeñas y los tribunales multipuertas de EE.UU.” pero en el caso chileno, no fue vinculado al Poder Judicial. “En todos los modelos comparados, al interior de estas unidades, hay un juez, que es el que en últimas instancias resuelve y dicta una sentencia. Aquí en Chile, no existe ese componente, lo que lo debilita de manera extrema. Si se llegan a mediaciones y la persona no cumple la mediación, no hay nada que hacer. En EE.UU., si la persona no cumple, el juez dicta una sentencia”.